Opinión: Nuria Alberti Ausejo

Marrakech, el despertar de sensaciones dormidas.

Hace veinte años visité Marruecos por primera vez, recorrí sus ciudades imperiales y disfruté de sus magníficas playas. El descubrimiento de una cultura y costumbres tan distintas a la nuestra desató mi pasión por descubrir los países del mundo musulmán. A lo largo de estos años he visitado muchos de ellos, pero ninguna ciudad de esos países, pese a su habitual belleza o significado histórico, me ha atrapado tanto como la envolvente y mágica Marrakech. Me embrujó, sentí que soñaba con que algún día volvería y mi sueño se ha hecho realidad.

BELLAGIO, UN LUGAR PARA SOÑAR

Bellagio, situada en el gran Lago de Como, es un regalo para los sentidos.

Si no fuese por el origen de su nombre, discutido a lo largo de los siglos, entre la tesis de los historiadores clásicos, que la sitúan como referencia a un lugar entre ramificaciones de lago o “bel lago” y las tesis célticas posteriores que hacen derivar el nombre de “altura rodeada de agua”, bien podríamos pensar que realmente el nombre de Bellagio deriva del lazo entre “bello” y “agio”, bello y cómodo. 

Algarve, tradición frente a masificación

A quien visita el Algarve por primera vez no deja de sorprenderle el contraste de sus localidades costeras, de la tradición de pueblos pesqueros que han sabido conservar sus raíces frente a la masificación de alguno de ellos, fruto del desarrollo del turismo de sol y playa.