BETANCURIA FUE DECLARADO COMO CONJUNTO HISTÓRICO EN 1979.

Betancuria, la primera capital de Canarias

El Municipio de Betancuria está situado en la zona centro occidental de la isla de Fuerteventura. Limita al norte con la demarcación municipal de Puerto del Rosario, al este con la Antigua, al sur con las de Tuineje y Pájara y al oeste con el mar, en una línea de acantilados alternados con playas pedregosas.

Betancuria, la primera capital de Canarias

Tienen una superficie de 103,63Km2 y su territorio ocupa el área central del Macizo de Betancuria, conjunto montañoso que forma parte de una geológica de gran interés, el Complejo Basal, en el que se localizan los materiales más antiguos de la Isla.


En general, el relieve del municipio se caracteriza por presentar alturas de cierta envergadura en el contexto insular y por una orografía suave y alomada, consecuencia de dilatados e intensos procesos erosivos.


Las estribaciones montañosas más relevantes son Montañosas más relevantes son Montaña de la Atalaya, con 724 m; Gran Montaña, 708m; Morro de la cruz, con 676m; Montaña de Teteguno, con 645m.


En este Municipio también se localiza uno de los relieves más espectaculares de la isla, el denominado Complejo Circular de las peñitas, localizado en Vega de Río Palmas.


La red de drenaje del municipio está formada por el Barranco de Betancuria, barranco de Vega de Río Palmas-la peña mal paso y barranco del valle, en los que confluyen varios colectores secundarios.


La población actual del Municipio de Betancuria asciende a 735 habitantes, repartidos en los tres pueblos que conforman el término municipal. Esta población se ocupa fundamentalmente en la agricultura, la ganadería y las actividades turísticas.


Las entidades de población del municipio son Betancuria, capital y centro administrativo, Vega de Río palmas y Valle de Santa Inés. Estos núcleos son los primeros que se formaron en la isla tras la conquista europea, en los inicios del siglo XV.


Betancuria fue fundada  y nominada por el conquistador  normando Jean de Bethencourt en los albores del siglo XV. su desplazamiento en un valle interior, alejado de la costa y rodeado de las montañas, se debe a razones militares, pues esta ubicación permitía garantizar, en cierta medida, su inaccesibilidad y mejor defensa ante posible ataques.


Sin embargo, esta situación no impidió que en 1593 los piratas berberiscos, al mando de Xabán Arraez, invadieran la isla y arrasaran la Villa de Betancuria, que desde su fundación se ha convertido en capital y centro rector de la isla, manteniendo este carácter hasta el siglo XIX. En su suelo se instalaron  todos los órganos de administración y gobierno insulares. Fue sede del Obispado de Fuerteventura, del cabildo, partido judicial, parroquia insular y lugar de los señores Territoriales y de las autoridades civiles, religiosas y militares.


La importancia histórica que tuvo Betancuria aparece reflejada en edificaciones como la iglesia de Santa María, las ruinas del convento  Franciscano de San Buenaventura, la ermita de San Diego, el museo de arte sacro, el museo arqueológico etnográfico y las numerosas muestras de arquitectura domestica, que motivaron la declaración de Betancuria como conjunto histórico en 1979.


Vega de Río palmas es un caserío dividido en dos núcleos, separados por el barranco de igual nombre. El primer núcleo está situado en la margen izquierda, en torno a la iglesia; el segundo, ubicado en la margen derecha, concentra la mayor parte de la población y tierras de cultivo.


Toda la zona se caracteriza por la abundancia de palmeras, tarajales, árboles frutales y otras especies arbóreas, que le confieren un aspecto distinto al resto de la isla, contrastando la relativa densidad de vegetación de esta zona con la aridez generalizada del territorio insular.


En este caserío ofrece especial interés la ermita dedicada a Ntra. Sra. De la Peña. Patrona de la Isla, así como la romería que cada año se celebra en honor a la Patrona, en el mes de Septiembre.

Valle de Santa Inés conforma un pequeño núcleo de población, ubicado en el valle homónimo, disperso entre lomos y barrancos. Abundan las casas antiguas, hechas de piedra y barro, combinadas con edificios de reciente construcción. Cuenta con varios pozos, de los que se extrae el agua, antiguamente con norias tiradas por burros, y hoy con molinos de viento y motores, para la actividad agrícola. Los cultivos principales son las papas, millo, frutales y algunas hortalizas, que unidos a la vegetación propia de los fondos de los barrancos, confieren a este valle un verdor temporal poco frecuente en esta isla seca.


Especial interés histórico-artístico  ofrece la ermita de Santa Inés, una de las más antiguas de la Isla, ubicada en el lomo de Santa Inés.


En la zona costera de este pueblo, denominada Playa del Valle, se encuentra la principal zona turística del municipio.

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