La segunda medalla más importante de Francia
El galardón que recibe Francisco Esteban no es un reconocimiento menor. La Orden Nacional al Mérito es la segunda distinción civil más importante de la República Francesa, por detrás únicamente de la célebre Legión de Honor, que luce el propio presidente Emmanuel Macron. Una condecoración que han recibido, entre otros, los Reyes de España y los de Suecia, y que en esta ocasión fue impuesta en Tenerife por la Embajadora de Francia en España, Mme. Kareen Rispal, acompañada por la Cónsul General de Francia en Madrid, Mme. Nathalie Berthy.
Para Paco Esteban, el peso simbólico del reconocimiento es enorme y profundamente personal. "Es un honor tremendo que alguien que fue emigrante de niño en Francia, muchos años después, reciba esta medalla", confesó visiblemente emocionado durante la entrevista, con un agradecimiento que calificó de "tremendo" hacia "este gran país que tanto quiero". Una distinción que, según subrayó, no siente como algo exclusivamente suyo: "Este reconocimiento no es solo mío, es de todos los que creen en la cooperación cultural y educativa entre países. Representa el esfuerzo de muchos, no solo el mío."
Una vida entre dos culturas
La historia de Francisco Esteban es, en buena medida, la historia de miles de familias que en las décadas pasadas cruzaron el continente en busca de un futuro mejor. Paco creció en París, se formó allí y desde entonces ha dedicado más de cinco décadas de su vida profesional a tender puentes entre Francia y España y las Islas Canarias. Empresario arraigado en Tenerife desde hace medio siglo, se convirtió en uno de los mayores importadores de productos franceses en el archipiélago, al tiempo que ejercía como Cónsul Honorario de Francia en Santa Cruz de Tenerife y delegado de la Cámara de Comercio e Industria francesa en las islas.
Su vinculación con las instituciones culturales y diplomáticas francesas en Canarias ha sido igualmente intensa durante doce años de trabajo directo con la administración y la diplomacia galas: la Alianza Francesa, el liceo francés Jules Verne y diversas asociaciones han contado con su apoyo y dedicación. "Toda mi vida se la he dedicado a la República Francesa", resumió con sencillez y orgullo.
No es, además, la primera vez que Francia reconoce su labor. En 2005, siendo presidente Jacques Chirac, el entonces ministro Dominique Boucheron ya le impuso la medalla de Chevalier de la Orden del Mérito Agrícola, un primer reconocimiento que ahora queda superado con creces por esta nueva distinción. Una trayectoria de reconocimientos que Esteban vive no como un punto de llegada sino como una obligación de seguir adelante: "Ser nombrado Chevalier es una responsabilidad; me compromete aún más con la difusión de valores culturales y con el fortalecimiento de relaciones entre Francia y España."
El acto, en Tenerife: una decisión cargada de significado
Uno de los detalles más reveladores de la personalidad de Paco Esteban es precisamente dónde se celebró el acto de imposición. La lógica diplomática habría situado la ceremonia en París o en la Embajada de Francia en Madrid. Sin embargo, Esteban lo pidió expresamente en Tenerife, y la Embajadora accedió desplazándose hasta la isla junto a la Cónsul General.
La explicación que dio en antena es tan sencilla como elocuente. " En Tenerife, "tengo a mi familia, a mis amigos, mi vida, y aquí es donde he desarrollado mi trabajo." Una decisión que dice mucho de un hombre que, habiendo podido optar por el brillo de una ceremonia parisina, prefirió compartir el momento con los suyos, en la isla que lo acogió hace cincuenta años y a la que ha consagrado su vida entera.
Que la Embajadora de Francia en España y la Cónsul General en Madrid se desplazaran expresamente a Tenerife para presidir el acto no es un detalle menor. Es, en sí mismo, una declaración de la importancia que la diplomacia francesa otorga a la figura de Paco Esteban y al vínculo que él representa entre las dos naciones.
Educación, cultura y cooperación como valores de vida
A lo largo de la conversación, Esteban insistió en que los verdaderos pilares de su trayectoria han sido siempre la educación, la cooperación y el intercambio cultural. Una visión que trasciende lo empresarial y lo diplomático para situarse en el terreno de los valores: la convicción de que los puentes entre países se construyen, sobre todo, con personas que creen en ellos y trabajan para mantenerlos en pie, día a día y sin aspavientos.
En ese sentido, su figura resulta especialmente significativa en el contexto canario. Las Islas, por su posición geográfica y su historia de emigración y retorno, han sido siempre un territorio de encuentro entre culturas. Paco Esteban encarna esa condición mejor que nadie: absorbió lo mejor de Francia y regresó para poner ese bagaje al servicio de su tierra y de quienes vinieron después.
Un puente entre dos mundos
La trayectoria de Francisco Esteban es la de alguien que nunca tuvo que elegir entre sus dos patrias porque encontró la manera de servir a las dos al mismo tiempo. Emigrante de niño, empresario por vocación, diplomático por compromiso y canario de adopción por convicción, Paco Esteban recibió en Tenerife el reconocimiento de la nación que lo formó. Un acto íntimo y emotivo que tiene, sin embargo, la dimensión de un hecho histórico para las relaciones entre las Islas Canarias y la República Francesa. Y un mensaje nítido para el futuro: "Es un honor que me impulsa a seguir fortaleciendo los lazos entre Francia y España."
