13.000: vuelos cancelados en mayo
2 M: asientos eliminados en dos semanas
+100%: encarecimiento del combustible desde febrero
Quien tenga un vuelo reservado para las vacaciones de mitad de trimestre tiene razones para estar atento. Las aerolíneas de todo el mundo llevan semanas ajustando silenciosamente sus horarios, y los números ya no son menores: según la firma de análisis Cirium, en solo dos semanas de abril desaparecieron cerca de dos millones de asientos de los vuelos programados para mayo.
El resultado son aproximadamente 13.000 vuelos cancelados y una capacidad global que ha pasado de 132 a 130 millones de plazas. Detrás de todo esto hay una sola causa: el precio del combustible de aviación se ha más que duplicado desde que estalló el conflicto en Irán en febrero.
El cierre del estrecho de Ormuz ha dejado fuera de juego en torno a una quinta parte del suministro mundial de petróleo, lo que ha disparado el coste operativo de cualquier vuelo.
Las grandes aerolíneas europeas, en el ojo del huracán
Turkish Airlines y Lufthansa son las más golpeadas. La alemana ha llegado a recortar cerca de 20.000 rutas de corta distancia de su programación de verano. British Airways y KLM también figuran en la lista de operadores que están ajustando vuelos.
La respuesta del sector ha seguido un patrón parecido en todo el mundo: tarifas más altas en rutas populares, cancelaciones directas en las menos demandadas y el uso de aviones más pequeños para gastar menos combustible por viaje. Para muchos viajeros, el problema no será solo encontrar vuelos: quienes ya tengan uno reservado podrían acabar siendo reubicados en una fecha distinta, con unas vacaciones más cortas de lo planeado.
El Gobierno británico flexibiliza las reglas de "úsalo o piérdelo"
En el Reino Unido, la ministra de Transportes Heidi Alexander ha suspendido temporalmente la norma que obliga a las aerolíneas a operar sus franjas horarias en los aeropuertos o perderlas frente a competidores. Esto permite a operadores como British Airways recortar frecuencias sin sufrir penalizaciones regulatorias.
Lo que está ocurriendo en mayo es, además, solo el aperitivo. La crisis del combustible sigue activa y el verano —la temporada más intensa del año para la aviación de pasajeros— se aproxima con una capacidad muy por debajo de lo esperado.
