I love Torremolinos

En algunas ocasiones muy contadas, un lugar se convierte en protagonista a través del tiempo. Este es el caso de esta ciudad que no me vio nacer pero que me ha acompañado en mí vida. La disfruté por primera vez cuando realicé mi primer viaje de fin de curso, con un poco más de una docena de años, allí me hice mayor de repente... En otro de mis paréntesis la viví durante un tiempo, tuve mi primer trabajo en JuliaTour, me enamoré de una “princesa” y con el pasar de los años involuntariamente, he vuelto una y otra vez… para respirar con ella. No cabe duda que Torremolinos me ha marcado.

Mis destinos:

 

Su topónimo data de 1748 al aparecer en un mapa del Marqués de la Ensenada. Procedente de los vocablos “torre y molinos”. En la zona existían molinos de agua y una torre vigía. Los primeros escritos se remontan a los últimos años de la conquista, cuando, tras la toma de Málaga por los Reyes Católicos, se adscriben al municipio de Alhaurín de la Torre las tierras de Churriana y las de los Molinos de la Torre. En 1502, pasó a formar parte de la ciudad de Málaga con el nombre de Torres de Pimentel. En 1813 se convierte en municipio hasta 1924 que a consecuencia del declive de la industria molinera y por los consiguientes problemas económicos, se une a Málaga hasta que en 1988 es declarada nuevamente municipio, gracias a un destacado movimiento popular que formó la Junta Pro-Autonomía de Torremolinos, cuyo líder fue Pedro Fernández Montes, hoy alcalde; con el que he tenido el placer de querer más.

Hace siglos estaba predestinada a ser un referente turístico mundial… En 1763 se construye un castillo en dicho enclave que en 1900, lo compra Sir George Langworthy, para transformarlo en una finca con espléndidos jardines y miradores sobre el mar en un marco de una climatología ideal cargada de paz. En 1930 se convierte en la finca Santa Clara residencia de extranjeros, logrando de esta manera poner la primera piedra de lo que es hoy es el paraíso turístico de la Costa del Sol. En torno a esas efemérides se inaugura el Campo de Golf de Torremolinos y el Parador de Montemar (1933).

A principios de los  años 50 siendo una atractiva pedanía de pescadores, su encanto y unos excelentes promotores imantan a personajes como Grace Kelly, Ava Gardner, Marlon Brandon, Orson Welles, Frank Sinatra… que la visibilizan a nivel internacional.

Corriendo 1959 se apertura el afamado Hotel Pez Espada, primer hotel de lujo de la costa.  Todo comienza a rodar, la actividad económica brilla, cada día hay más visitantes... se convierte en un centro estratégico hacia otros lugares de Andalucía… la demanda crece, se siguen inaugurando establecimientos de alta calidad que van cambiando agradablemente la fisionomía del lugar… sus playas, su climatología y la amabilidad de sus gentes la convertirán en uno de los destinos turístico más destacados del planeta. Su ambiente liberal, cosmopolita e internacional hacen que en 1962 se abra Toni's bar, primer bar gay de España, mucho antes de los disturbios de Stonewall en 1969, en el barrio neoyorquino de Greenwich. Con esta pequeña muestra deseo poner de manifiesto que Torremolinos siempre ha ido un paso por delante…

Llegar es francamente sencillo, ya que el aeropuerto de Málaga es de los principales del país y cuando se sale del avión se entra en un enclave de tranquilidad, ocio y disfrute inmejorable.

Para que vean que uno esta elegido…, su calle principal es San Miguel y al final se encuentra Torre Molinos y no muy lejos Santa Clara. Entre los edificios notables destacan el Hotel Pez Espada, exponente del llamado estilo de relax, y el Centro Pablo Ruiz Picasso. Muchas de sus construcciones constituyen excelentes muestras de la arquitectura del Movimiento Moderno y el Art Decó.

Sus magnificas playas urbanas accesibles de arena oscura están salpicadas de afables chiringuitos donde se come el mejor pescaíto frito del mundo. Pero pruebe también la ensalada de pimientos asados; los espetos de sardinas, el sabroso gazpacho, las coquinas, gambas, navajas, cigalas… ¿quién da más?. Para cerrar una buena jornada hay que sentir a través de los poros que se inyecta en las venas, el arte flamenco, Patrimonio de la Humanidad