Yo no habría contado las cosas como las cuento si no hubiera pasado por su escuela. No lo digo como un recurso retórico de necrológica. Lo digo porque es estrictamente verdad. Pardellas era de esa raza de maestros que no dan lecciones: las encarnan. Nunca me explicó qué era el periodismo con definiciones de manual. Me lo mostró. Con su manera de escuchar antes de hablar, con su respeto por el oyente, con esa convicción de que la radio —la radio de verdad— es un pacto de confianza entre quien habla y quien escucha.
Nació en Vigo en 1938, pero fue canario de corazón y de trayectoria. Eso también lo aprendí de él: que la identidad no es solo el lugar donde naces, sino el lugar al que le entregas tu vida. Y Pardellas le entregó la suya a estas islas. Comenzó en el mundo de la radio en 1958, en Radio Juventud de Canarias, junto a profesionales como César Fernández Trujillo, Paco Padrón, Maite Acarreta, Genoveva del Castillo y Diego García de Soto. Una generación que construyó la comunicación canaria desde cero, con micrófonos que pesaban kilos y con una vocación que pesaba más.
Entre 1964 y 1978 fue el rostro que condujo el informativo Telecanarias, convirtiéndose en el primer locutor-presentador de televisión en Canarias. Cuando me lo contaba, no lo hacía con vanidad. Lo contaba como quien relata algo que simplemente había que hacer, y que por casualidad le tocó hacer a él. Esa era su grandeza: la de los que no se creen el cuento de su propio mérito.
Pero si hay algo que define a Pardellas en la memoria colectiva de este país, es una frase. Seis palabras que cualquier español reconoce al instante: "una hora menos en Canarias". La expresión nació en la primera etapa del programa Protagonistas, de Luis del Olmo, en 1969. Fue el propio Pardellas, como corresponsal en Tenerife, quien advirtió el desconcierto que generaba el programa por los horarios peninsulares, y así se les ocurrió a ambos señalar la diferencia horaria del archipiélago. Seis palabras que pusieron a Canarias en el mapa sonoro de España. Seis palabras que, cada vez que las escucho en cualquier emisora, me recuerdan que él sigue aquí.
En 1981 fue nombrado director regional de RNE en Canarias, cargo que ocupó hasta 1994, liderando la fusión entre Radio Nacional y Radio Cadena Española en las islas. Un éxito que le valió ser llamado a Madrid para repetir el proceso en todo el territorio nacional. Fue precisamente en esa etapa donde yo tuve la suerte de trabajar bajo sus órdenes. Aprender periodismo en Radio Nacional de España en Canarias, con Pardellas al mando, era aprender en la mejor academia posible. No había atajos, no había improvisación que no estuviera sostenida por el conocimiento. Había rigor, había pasión, y había siempre la sensación de que lo que hacíamos importaba.
Cuando fundó Radio Isla Tenerife, me dio la primera gran oportunidad. Durante años dirigí y presenté junto a la gran periodista de radio y televisión Auxi De la Rosa el programa estrella de turismo Vuele con Nosotros. Pardellas había creado ese espacio y nos había dado a Auxi y a mí la confianza para hacerlo nuestro. Pocas veces en una carrera se recibe un regalo así.
Cuando el Gobierno de Canarias tomó aquellas decisiones sobre la distribución de licencias de FM que tantos disgustos generaron en el sector, Pardellas no se quedó callado ni quieto. Cerró y se fue a Teide Radio, fiel a su manera de hacer las cosas: con dignidad y sin pedir permiso para seguir siendo él mismo. Esa determinación era otra de sus señas de identidad. La radio, para él, no era un negocio de concesiones: era una vocación que no admitía componendas.
Y llegó el capítulo más generoso de todos, el que más me honra como director. En la última década, Pardellas quiso venir a La Diez Capital Radio para dirigir y presentar la tertulia de los jueves. No cualquier tertulia. Una con los mejores contertulios de Canarias, una en la que el nivel de la conversación recordaba los grandes tiempos de la radio española de verdad. Por ese espacio pasaron nombres que son historia viva del medio: Luis del Olmo, Diego Carcedo, y tantos otros que hicieron grande este oficio. Tenerlo a él en nuestra casa, conduciendo aquello con la autoridad natural de quien ha vivido la radio desde dentro durante décadas, fue un honor que no olvidaré.
El Premio Ondas en 1978, el Premio Canarias de Comunicación en 2010, el Premio Patricio Estévanez en 2019. Los reconocimientos son los que son: papel y metal. Lo que no cabe en ningún galardón es lo que Pardellas dejó en quienes trabajamos a su sombra y aprendimos que este oficio, cuando se hace bien, es uno de los más hermosos del mundo.
Hoy, en La Diez Capital Radio, habrá un hueco que no sabremos muy bien cómo llenar. Lo llenaremos igual que siempre: hablando, contando, escuchando. Como él nos enseñó.
Descansa, maestro. Una hora menos en el cielo.
