domingo. 19.07.2026
Entrevista en La Diez Capital radio

El guardián de los guanches: Dr. Conrado Rodríguez-Maffiotte, el hombre que habla con las momias

El director del Museo Arqueológico de Tenerife y del Instituto Canario de Bioantropología recibe a La Diez Capital Radio en el MUNA para desvelar los secretos de los primeros pobladores de la isla.
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Dr. Conrado Rodríguez-Maffiotte Martín

En las entrañas de un edificio que fue hospital durante siglos y hoy alberga la memoria más antigua de Canarias, el Dr. Conrado Rodríguez-Maffiotte Martín recibe a los micrófonos de La Diez Capital Radio con la misma naturalidad con la que, desde hace décadas, convive con los restos de quienes poblaron Tenerife mucho antes de que existiera la Historia escrita. El Museo de la Naturaleza y la Arqueología —el MUNA— es su casa, y los guanches, su gran pasión científica.


El MUNA ocupa un imponente edificio neoclásico que fue el Antiguo Hospital Civil de Santa Cruz de Tenerife, declarado Bien de Interés Cultural en 1983, y hoy integra el Museo Arqueológico de Tenerife, el Instituto Canario de Bioantropología y el Museo de Ciencias Naturales de Tenerife.  Un edificio que curó cuerpos durante siglos y que ahora se dedica a preservar la memoria de los que vivieron mucho antes de que sus muros se alzaran.


Un científico de trayectoria excepcional


El doctor no es un académico al uso. Rodríguez-Maffiotte Martín es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de La Laguna desde 1984, director del Instituto Canario de Bioantropología desde su fundación en 1993 y del Museo Arqueológico de Tenerife desde 2010, además de Académico de Número de la Real Academia de Medicina de Canarias.  Su currículum desborda cualquier presentación rápida: miembro de más de una decena de sociedades científicas, profesor visitante de universidades españolas, europeas, y americanas, con catorce libros publicados, más de cien trabajos en revistas científicas y un centenar de ponencias en congresos internacionales. 


Durante 35 años presidió el Comité Mundial de Estudios sobre Momias, una trayectoria que le ha llevado a examinar restos humanos en Sudamérica, Egipto y el archipiélago Aleutiano, pero que siempre ha tenido su centro de gravedad en Tenerife. “Buenos pacientes”, define con media sonrisa a las momias guanches cuando se le pregunta por su estado de conservación. Una respuesta que dice mucho de la familiaridad que el científico ha desarrollado con su objeto de estudio.


Al ingresar en la Real Academia de Medicina, su discurso de entrada se tituló ‘Cráneos, huesos, sangre, genes. Canarias en la historia de la Antropología Física’, en el que recalcó la importancia que esta disciplina ha tenido siempre en el archipiélago canario. 


Un método único en el mundo


Una de las peculiaridades que distingue a las momias guanches del resto de tradiciones momificadoras del planeta es su proceso de elaboración. A diferencia de la práctica egipcia, que incluía la evisceración —extracción de los órganos internos—, los guanches conservaban el cuerpo íntegro. Esto tiene implicaciones científicas de enorme valor: permite estudiar enfermedades de órganos internos que en poblaciones esqueléticas resultan inaccesibles.
El paralelo más cercano al método guanche no se encuentra en el Mediterráneo ni en América, sino en el extremo norte del Pacífico. “Las momias más parecidas, desde el punto de vista del proceso de momificación, son las de las islas Aleutianas, entre Siberia y Alaska”, señala el director, lo que abre interrogantes fascinantes sobre respuestas paralelas que distintas civilizaciones han dado a los mismos desafíos.
La momia guanche del barranco de Erques mantenía toda la musculatura, y las manos y los pies eran perfectos, gracias a una mezcla de minerales y vegetales drenantes cuyo objetivo era impedir la proliferación de gérmenes.  Rodríguez-Maffiotte la califica como uno de los mejores ejemplares de momificación antropogénica que existen en el mundo.


La ciencia al servicio del pasado: proyectos de investigación punteros


El MUNA no es solo un museo en el sentido clásico del término. Es un laboratorio vivo. A lo largo de los últimos años se han estudiado en profundidad más de veinte ejemplares de momias guanches mediante un fascinante enfoque interdisciplinar que ha incluido pruebas de ADN, estudios radiológicos de última tecnología, análisis de carbono-14, datación en acelerador de partículas, reconstrucciones forenses y exámenes con luz ultravioleta. 


En colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Grupo Hospiten, el MUNA ha impulsado la digitalización de los restos momificados mediante TAC y resonancias magnéticas, con el objetivo de disponer de datos que faciliten la investigación antropológica sobre la patología esquelética y de tejidos blandos de los antiguos pobladores de la isla. Esta tecnología ha permitido además realizar reconstrucciones digitales con realidad virtual, abriendo una nueva dimensión en la divulgación museística.


Dos proyectos han marcado hitos fundamentales en la investigación: el ‘Proyecto Cronos. Bioantropología de las momias guanches’ (1990-1992) y el ‘Proyecto Athanatos. Muerte e inmortalidad en poblaciones del pasado’ (2016-2018), ambos organizados por el Cabildo a través del Instituto Canario de Bioantropología y del Museo Arqueológico de Tenerife. 

En noviembre de 2025, el director presentó el libro ‘Momias. La vida de los guanches’, una obra de divulgación que aborda el mundo aborigen, el proceso de momificación entre los guanches, la información que proporcionan las momias sobre su alimentación, su salud, sus características genéticas y sus enfermedades, así como el exilio y el retorno de estos restos a Tenerife. 


Una isla, muchos mundos


Uno de los errores más comunes al hablar de los guanches es tratarlos como una población homogénea. Rodríguez-Maffiotte lo corrige con precisión científica: la realidad de los antiguos canarios variaba enormemente según el territorio que habitaban, y esa diferencia se refleja con claridad en su salud y en su dieta.


“No puedes hablar generalizadamente de los guanches. Tienes que fijarte en la zona de donde proceden”, advierte. Como ejemplo ilustrativo, contrasta dos zonas colindantes: mientras los de Tegueste disfrutaban de un clima privilegiado y una dieta notablemente proteica, los del vecino Tacoronte tenían acceso a una alimentación mucho más pobre. Una distancia de apenas kilómetros que marcaba diferencias sustanciales en la calidad de vida.


En términos generales, sin embargo, los guanches eran una población saludable y bien adaptada a su entorno. “No era una población enferma”, resume el experto, aunque matiza que hay que situar esta valoración en su contexto, teniendo en cuenta los seis siglos de avances médicos que nos separan de ellos.


La batalla por la momia de Erques: una deuda histórica pendiente


La conversación inevitablemente llegó al asunto más candente del momento en el mundo arqueológico canario. La momia guanche del barranco de Erques, considerada la mejor conservada del mundo dentro de la cultura aborigen canaria, fue retirada de exhibición en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y trasladada a un almacén en febrero de 2025.  El motivo: cumplir la ‘Carta de compromiso sobre el tratamiento ético de restos humanos’ adoptada por el Ministerio de Cultura.


Este individuo de unos 40 años, que vivió presumiblemente entre los siglos XI y XIII d.C., fue trasladado a Madrid poco después de su descubrimiento en el siglo XVIII como regalo al rey Carlos III, y desde entonces ha permanecido en la capital.  Desde 1976, el Cabildo de Tenerife ha realizado múltiples peticiones oficiales para su devolución, argumentando que su lugar legítimo es el MUNA. 


Para Rodríguez-Maffiotte, este es el momento más evidente para la vuelta de la momia a Tenerife, donde su exposición está “más que justificada”. Argumenta que en el MAN la momia era parte de los elementos de la cultura aborigen, pero no se explicaba el proceso de momificación ni a quién se momificaba. “Lo importante es saber cómo llegó el guanche, cuándo, cómo se adaptó al entorno, cuáles fueron sus recursos e incluso sus enfermedades. Eso aquí está justificado”. 


El director del MUNA no esquiva la complejidad del debate ético. Aunque no discute las razones de la retirada, insiste en que la Carta de compromiso recoge que los restos sí podrían exponerse en casos excepcionales que cumplan los requisitos, y advierte de que sería “bastante malo para la sociedad canaria” trasladar la momia a un almacén, porque “perderíamos a una persona clave para aclarar cómo era la cultura aborigen, el proceso de momificación y las creencias religiosas”. 


Divulgar para no olvidar


Más allá de la investigación pura, Rodríguez-Maffiotte ha convertido la divulgación en una misión personal. Con el objetivo de acercar la historia y la cultura a la sociedad, el doctor ofrece recorridos didácticos por la colección arqueológica del museo, donde los participantes descubren piezas que narran la historia de las antiguas poblaciones que habitaron las islas, desde vestigios materiales hasta restos bioantropológicos que aportan luz sobre sus costumbres, creencias y modos de vida. 
En noviembre de 2025, el MUNA acogió las primeras Jornadas ‘Investigaciones y patrimonio arqueológico en Tenerife’, un encuentro que mostró los avances más recientes y estudios inéditos sobre las culturas indígenas, incluyendo investigaciones sobre la Cueva de Los Cabezazos en Tegueste, la actividad agropecuaria guanche y el análisis mediante isótopos estables del estilo de vida de los aborígenes canarios. 


En definitiva, el Dr. Conrado Rodríguez-Maffiotte sigue siendo, a sus años, el mejor interlocutor entre el pasado guanche y el presente canario. Sus momias —pacientes, amables y silenciosas— tienen mucho todavía que contarle, y él, afortunadamente, sigue dispuesto a escucharlas.

El guardián de los guanches: Dr. Conrado Rodríguez-Maffiotte, el hombre que habla con...
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