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14:55h. Lunes, 26 de Junio de 2017

 

En la reunión anual de EUROAL (Torremolinos, 2016) quedó de manifiesto una vez más la necesidad que tiene el ser humano de intercambiar experiencias, productos y actividades.

Desde el principio de los tiempos el hombre ha viajado y se ha desplazado desde su lugar de origen a la búsqueda de otros horizontes, tratando unas veces de comercializar sus productos, buscando nuevos contactos con otras culturas, o simplemente siguiendo la inquietud de trasladarse sin más objetivo que dar satisfacción a un profundo interés por lo nuevo y desconocido. El viaje ha sido también la herramienta para acceder al conocimiento y a la sabiduría a través de la observación, la experiencia y el estudio. La comunicación entre los pueblos es consustancial al ser humano, pero mucho más importante que las relaciones comerciales que se pudieran establecer a través del comercio del oro, de las especias, de las sedas, de las piedras preciosas o de cualquier otro objeto de deseo material ha sido y sigue siendo hoy día el intercambio de ideas, la curiosidad por conocer lo que otros saben, el aprender, el enseñar, en suma, el intercambio intercultural. La cultura que un pueblo asume como suya es susceptible de ser asimilada por otros y al mismo tiempo otros pueblos y otras gentes trasmiten su herencia cultural y patrimonial para que se produzcan simbiosis de conocimiento y los pueblos de la tierra crezcan, investiguen y progresen conjuntamente.

Como quedó claro en diferentes debates mantenidos en el reciente EUROAL 2016, la idea romántica del viajero antiguo ha quedado obsoleta. El mundo de la masa turística invade los mercados, los países, los medios de trasporte…pero permanece vivo e intacto el interés por “lo otro, lo distinto, lo diferente a mí y a mi circunstancia”. Lo desconocido sigue siendo motivo del interés del viajero tradicional y del turista casual. En nuestro mundo y en esa época ha surgido un nuevo elemento que viene a enriquecer el mundo del viaje: las ferias turísticas. Son coloristas caleidoscopios donde en un espacio reducido se viaja de norte a sur y de este a oeste, Se ofrecen las bellezas de los países, ofertando lo más peculiar para que los que no conozcan esas bellezas puedan disfrutarlas.

En EUROAL, como en otras ferias turísticas del mundo, junto al mundo del viaje y del placer, se introduce también el mundo del negocio que se hermana en forma de ofertas hoteleras o de trasporte, exposiciones, mesas redondas, videos comerciales, etc., procurando facilitar la tarea del turista que en vez de preparar por sí mismo sus añoradas vacaciones espera que los profesionales del sector le faciliten la tarea. La puesta en marcha de estos viajes, ya sean vacacionales o profesionales, exige una gran variedad de instrumentos que posibiliten los movimientos de unos lugares a otros: medios de trasporte, alojamiento, lugares de restauración, infraestructuras ad hoc…y todo ello se traduce en algo fundamental en nuestro tiempo: la creación de empleo. En un mundo en el que la robótica y la informática irrumpen en el mercado laboral mermando muchas posibilidades de trabajos tradicionales, el reto por conseguir armonizar la modernidad y la creación de empleo es cada vez más imperioso. Hay que desplegar grandes dotes de imaginación para crear puestos de trabajo que se adecúen a los nuevos tiempos y a las nuevas tecnologías, favoreciendo también el progreso de los países en vías de desarrollo que aspiran a crecer en la vertiente turística tras haber decrecido sus vertientes agrícolas, artesanales y comerciales. El mundo del turismo ofrece nuevas perspectivas multimodales e integradoras de diversos sectores: trasporte, alojamiento, restauración, construcción de carreteras o resorts. Afecta también a los países ya industrializados, puesto que incorporan a estos sectores inventos y tecnología que hacen más fácil y placentero el traslado y estancias de clientes que en otros tiempos no hubieran podido disfrutar del turismo (minusválidos con necesidades de trasporte adecuado, personas con limitaciones gastronómicas o alérgicas, etc.). La Universidades y Escuelas Turísticas ofrecen graduaciones a alumnos que estudian cómo adecuarse a nuevas necesidades clientelares, y así todo el sector se retroalimenta, formándose una cadena de servicios donde lo más importante es el ser humanos, el cliente.

Todo esto se debe traducir en creación de nuevos empleos que a su vez generan pequeñas y medianas empresas. España está y deberá seguir estando a la cabeza de los países turísticos y la feria de turismo –EUROAL 2016- es un extraordinario altavoz que lleva por todo el mundo las excelencias de nuestro país, por lo que debería seguir activa consiguiendo cada vez mayor participación nacional y extranjera