Hay lugares que no necesitan del protocolo para tener dignidad. Mota del Cuervo, ese municipio de seis mil almas que se asoma sobre La Mancha desde su serrezuela de molinos, es uno de ellos. El 4 de junio de 2026, y por segundo año consecutivo, este pueblo conquense se convirtió sin ambages: la Capital Española de la Diplomacia.
Unos sesenta invitados —entre ellos numerosos embajadores, senadores y diputados, los principales miembros del equipo organizador y personalidades del mundo de la cultura, la empresa y la comunicación— se dieron cita en una jornada tan intensa como memorable. Comenzó con una recepción en la histórica Tercia Real de los Reyes Católicos, donde los integrantes de la Orden Civil Isabel de Farnesio celebraron una Asamblea General. Continuó en el Auditorio Municipal con la entrega de los galardones. Y se prolongó, después, en un programa de actividades complementarias que convirtieron la jornada en algo más que una ceremonia: en una demostración de lo que puede ser un municipio cuando apuesta sin complejos por la excelencia.
Al frente de todo, presidiendo la jornada, la alcaldesa de Mota del Cuervo, Irene Cabrera,que abrió el acto junto a José Manuel Iglesias, principal responsable del Campus Universitario Intercolaborativo —el innovador proyecto que lleva ya casi un año articulando en Mota del Cuervo una red de quince universidades adheridas— y alma organizadora de los premios.
Los premiados: una galería de la España que proyecta al mundo
DOCE CATEGORÍAS, DOCE FORMAS DE HACER DIPLOMACIA
Si algo define a los Premios Isabel de Farnesio es su convicción de que la diplomacia no es el monopolio de los profesionales de la carrera diplomática. Es, también, el ejercicio cotidiano de quienes desde la medicina, la academia, la gastronomía, la empresa o el periodismo construyen relaciones entre países, tienden puentes entre culturas y proyectan lo mejor de España ante el mundo. La nómina de galardonados en 2026 es la demostración más elocuente de esa filosofía.
GALARDONADOS · EDICIÓN 2026
Premios Nacionales Isabel de Farnesio de Diplomacia y Relaciones Internacionales
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GALARDONADO |
CATEGORÍA |
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Yago Pico de Coaña |
Diplomacia |
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Albert Candela |
Protocolo |
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Anamaria Almasan |
Servicio Consular Excepcional |
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F. Xavier Medina |
Diplomacia Académica |
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IMQ Ibérica |
Diplomacia Tecnológica |
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César Gómez |
Cooperación Sanitaria |
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Fernando Núñez Rebolo |
Sociedad Civil · Premio Especial Ayuntamiento |
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Rafael Ansón |
Gastrodiplomacia · Premio Especial WGI (ex aequo) |
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Cátedra Ferran Adrià UCJC |
Gastrodiplomacia · Premio Especial WGI (ex aequo) |
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Foro de Marcas Renombradas |
Impacto Corporativo |
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Economía & Diplomacia |
Diplomacia Económica |
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FIJET España |
Comunicación · Periodismo Turístico Internacional |
RETRATO DE LOS GALARDONADOS
Los trofeos y medallas fueron entregados, uno a uno, por distintos embajadores, diplomáticos, senadores y otras personalidades. Cada entrega fue, en sí misma, un momento de afirmación: la de que el trabajo bien hecho —sea cual sea el campo en que se ejerce— merece ser visto, nombrado y celebrado.
Yago Pico de Coaña recibió el premio en la categoría de Diplomacia. Figura de reconocida trayectoria en el ámbito diplomático español, su galardón reconoce una carrera dedicada al servicio exterior del Estado con la constancia y la discreción que caracterizan a los mejores embajadores.
Albert Candela fue distinguido en Protocolo. El protocolo —ese arte invisible que hace posible que los grandes momentos transcurran con naturalidad— es una disciplina que sólo se advierte cuando falla. Que se premie a quien lo ejerce con maestría es un reconocimiento a la excelencia silenciosa.
Anamaria Almasan fue galardonada en la categoría de Servicio Consular Excepcional. Los consulados son, para miles de compatriotas en el extranjero, la cara humana del Estado español. Quienes los sirven con entrega merecen el reconocimiento que esta distinción les otorga.
F. Xavier Medina fue reconocido en Diplomacia Académica. La universidad es uno de los principales instrumentos de la diplomacia blanda: sus redes de conocimiento, sus intercambios y su producción científica tejen relaciones entre países que ningún tratado podría crear por sí solo.
IMQ Ibérica recibió el galardón de Diplomacia Tecnológica. En un mundo donde la innovación define poder, las empresas que exportan conocimiento tecnológico son también, a su manera, agentes de la proyección internacional de España.
César Gómez fue distinguido por su labor en Cooperación Sanitaria. La salud no conoce fronteras. Quienes trabajan para que la medicina española llegue más allá de sus fronteras ejercen una de las formas más nobles de diplomacia: la que salva vidas.
Fernando Núñez Rebolo, presidente de Grupo Ibérica, recibió el Premio Especial del Ayuntamiento en la categoría de Sociedad Civil. El jurado reconoció una trayectoria que combina con rara coherencia el desarrollo económico, la conservación del patrimonio y la dinamización cultural del entorno rural, con el Monasterio de Uclés como proyecto emblema. Iniciativas como Lux in Tenebris o Uclés Música han convertido ese enclave conquense en referente cultural de proyección nacional e internacional.
Rafael Ansón y la Cátedra Ferran Adrià de la UCJC compartieron el Premio Especial del World Gastronomy Institute (WGI) en la categoría de Gastrodiplomacia (ex aequo). En honor a Ansón —el sumiller más reconocido y el gran impulsor de la gastronomía como instrumento de diplomacia blanda— se presentó ese mismo día la edición limitada del vino 'Sandogal 4, Edición Especial Rafael Ansón', elaborado por la Cooperativa Manjavacas de Mota del Cuervo: un Cencibel de selección parcela con aromas a frutos del bosque, roble y toque ahumado, diseñado y etiquetado bajo el respaldo del WGI, organización consultiva de Naciones Unidas. Una metáfora perfecta de lo que estos premios son: la elegancia hecha gesto.
El Foro de Marcas Renombradas Españolas fue premiado en Impacto Corporativo, por su labor articulando la imagen internacional de las grandes marcas españolas como herramienta de proyección del país.
La publicación Economía & Diplomacia recibió el galardón en Diplomacia Económica, reconociendo el papel que el periodismo especializado juega en la comprensión de las relaciones entre los intereses económicos y los grandes equilibrios internacionales.
FIJET España. Premio Nacional de Comunicación
El jurado compuesto por nueve embajadores españoles votó por unanimidad reconocer a FIJET España —Fédération Internationale des Journalistes et Écrivains du Tourisme, fundada en 1954, presente en más de 50 países y reconocida por la OMT— su papel esencial en el diálogo internacional y en la proyección global de España a través del periodismo turístico. Setenta años construyendo puentes entre culturas, un galardón que los confirma.
“Este galardón pertenece a todos los periodistas y escritores de turismo que, día a día, construyen puentes entre culturas y contribuyen a un mundo más abierto y mejor comprendido.”
— D. Miguel Ángel González Suárez, Presidente de FIJET España
Una jornada que fue mucho más que una gala
EL PROGRAMA COMPLETO
Los organizadores de los Premios Isabel de Farnesio no conciben la diplomacia como un asunto de salones y discursos. La conciben como una experiencia viva, que debe permear todos los sentidos. Por eso, en torno a la entrega de galardones, articularon una jornada de actividades complementarias que convirtieron el 4 de junio en algo parecido a una fiesta cívica de la excelencia.
EL VINO QUE HOMENAJEÓ A RAFAEL ANSÓN
Uno de los momentos más singulares de la jornada fue la presentación del vino 'Sandogal 4, Edición Especial Rafael Ansón', elaborado por la Cooperativa Manjavacas de Mota del Cuervo. Un Cencibel —Tempranillo— de selección de parcela, maduro y especiado, con aromas a frutos del bosque y roble, textura sedosa y final ahumado. La etiqueta, diseñada por el WGI —Organización consultiva ECOSOC de Naciones Unidas, considerada la más influyente del mundo en gastronomía académica— lleva la imagen de Ansón y la leyenda 'Premio Isabel de Farnesio de Diplomacia'. Una edición limitada que es, también, un acto de reconocimiento a la tierra que la produce.
LA VISITA A LOS MOLINOS: CUANDO LA DIPLOMACIA SE ASOMA A LA MANCHA
Los diplomáticos e invitados subieron al conocido Balcón de La Mancha, la serrezuela sobre la que se alza el conjunto de molinos de viento que hace de Mota del Cuervo uno de los paisajes más reconocibles de España. Recibidos en el molino que sirve de Oficina de Turismo, pudieron conocer el funcionamiento interno de uno de estos ingenios en 'El Gigante' y firmar en el Libro de Visitas. Una imagen que, por sí sola, vale más que muchos discursos: embajadores de España, contemplando desde lo alto de La Mancha el mismo horizonte que inspiró a Cervantes.
LA GASTRONOMÍA COMO DIPLOMACIA EN MINIATURA
El Ayuntamiento organizó un cóctel con los sabores de la tierra: morteruelo y ajoarriero manchego, jamón ibérico cortado en vivo por Javier Grande, campeón de España de Corte de Jamón, natural de Belmonte. El WGI completó la experiencia con el Queso de Manteca y Flores de Villadharo, mejor queso de España en el Salón de Gourmets, elaborado en la cercana Villaescusa de Haro, y una Caldereta de Cordero Manchego preparada por la Carnicería Olivares de Mota del Cuervo. La gastrodiplomacia, que Rafael Ansón lleva décadas promoviendo, se practicó así en su forma más auténtica: alrededor de una mesa, con los mejores productos de una tierra generosa.
Lo que estos premios dicen de España
UNA AFIRMACIÓN COLECTIVA
Contemplada en su conjunto, la edición 2026 de los Premios Isabel de Farnesio ofrece un retrato de España que pocas instituciones son capaces de trazar con tanta precisión: la de un país que tiene médicos que cooperan más allá de sus fronteras, académicos que tejen redes de conocimiento internacional, diplomáticos de carrera que sirven con discreción y eficacia, empresas que proyectan innovación y patrimonio, gastronomía que es política exterior en estado puro, y periodistas de turismo que llevan setenta años demostrando que contar bien el mundo es también construirlo.
Doce galardones. Doce categorías. Doce formas distintas de hacer la misma cosa: contribuir a que España sea, en el mundo, algo más que un nombre en un mapa. Ser la clase de país al que otros miran cuando quieren entender cómo se conjuga la tradición con la apertura, la identidad con la generosidad, el orgullo con la humildad.
Y todo ello en un pueblo manchego de seis mil habitantes, rodeado de molinos y de horizonte, que ha decidido que la excelencia no es un privilegio de las capitales. Que Mota del Cuervo puede ser —y lo fue el 4 de junio de 2026— el lugar donde la diplomacia española se mira al espejo y reconoce lo mejor de sí misma.
La diplomacia es también esto: un pueblo, unos molinos, una mesa con morteruelo y cordero, y doce galardones entregados por embajadores.
