Entrevista en La Diez Capital radio

El hombre que lleva cuarenta años mirando a África de frente

Dr. Basilio Valladares

El Dr. Basilio Valladares, parasitólogo, Premio Canarias y fundador del único instituto universitario español dedicado a enfermedades tropicales, advierte desde La Diez Capital Radio que Canarias es la primera línea de Europa ante patologías que matan a 600.000 personas al año en silencio absoluto.

 

Nadie que haya visto el hospital de Banjul —capital de Gambia, uno de los países más pobres del planeta— debería volver a hablar de África con indiferencia. El doctor Basilio Valladares lo vio. No una vez, sino decenas de veces a lo largo de cuatro décadas. Y lo que vio le convenció de algo que el resto del mundo, cómodamente instalado al norte del Mediterráneo, prefiere no escuchar: que Africa no es un problema ajeno. Que Africa, en realidad, empieza aquí mismo.

«El archipiélago canario es culturalmente europeo, políticamente europeo, pero físicamente africano.» Lo dijo el pasado martes 17 de junio en el programa El Remate de La Diez Capital Radio, donde Miguel Ángel González Suárez le tendió el micrófono. Lo dijo sin énfasis. Con la calma de quien ha repetido esa frase tantas veces que ya no necesita subirle el volumen para que pese.

La geografía que nadie quiere asumir

«Todo lo que ocurre en África nos afecta. Es una lógica aplastante. Si yo estuviera allí, haría lo mismo.» DR. BASILIO VALLADARES

González Suárez quiso saber por dónde empezar. Y Valladares eligió el mapa, no el laboratorio. Porque todo lo demás —la malaria, las tesis doctorales, los proyectos, la fundación, el premio— se entiende solo cuando uno acepta que las Canarias no están donde los europeos creen que están. Están a noventa y cinco kilómetros de la costa. Están, de hecho, en África.

Y eso tiene consecuencias. Consecuencias sanitarias, consecuencias migratorias, consecuencias políticas que España lleva décadas intentando gestionar sin terminar de entender su raíz. «El desarrollo desordenado del continente y la falta de infraestructuras sanitarias generan flujos migratorios que inevitablemente atraviesan el archipiélago», explicó el investigador. No como denuncia. Como diagnosis.

Hay en Valladares una honestidad que no abunda en la ciencia institucional. Cuando González Suárez le preguntó por la migración, no respondió con estadísticas ni con protocolos. Respondió con una sola frase que lo dijo todo: «Si yo estuviera allí, haría lo mismo». Esa empatía no es retórica. Es la conclusión de quien ha estado allí, ha visto los hospitales sin luz y ha entendido que la desesperación no necesita explicación, solo honestidad.

Trescientos millones de enfermos que no salen en los periódicos

Entonces llegaron las cifras. Valladares las lanzó con la serenidad de quien las conoce de memoria pero no ha conseguido todavía que dejen de dolerle. Entre doscientos cincuenta y trescientos millones de personas contraen malaria cada año. Medio millón largo de ellas muere. La inmensa mayoría son niños que no han cumplido cinco años y que viven en el África subsahariana. Niños que no tienen nombre en ningún periódico europeo.

300M de infectados por malaria cada año en el mundo

600K, muertes anuales, casi todas niños menores de 5 años

90% de las muertes ocurren en el África subsahariana

Y sin embargo, hay algo en esta historia que obliga a detenerse. Si la enfermedad infecta a trescientos millones y mata a seiscientos mil, ¿qué ocurre con los otros doscientos noventa y nueve millones y pico? La respuesta, explicó Valladares con precisión de clínico y paciencia de maestro, tiene un nombre técnico que muy poca gente fuera de los laboratorios de parasitología ha escuchado.

«De los 250 o 300 millones de personas que contraen malaria, la mayor parte son supervivientes de varias infecciones. Al final generan una premunición, una inmunidad como si estuvieran vacunados. Cogen malaria dos o tres veces al año… pero sobreviven.»

La premunición. Así se llama esa tregua biológica por la que el sistema inmune, golpeado repetidamente por el parásito Plasmodium, aprende a convivir con él sin eliminarlo del todo. No es una vacuna. No es una cura. Es la versión que tiene el cuerpo humano de aprender a vivir con lo inevitable cuando no hay ninguna otra opción disponible. Son supervivientes. El sistema inmune lo resuelve, a veces ayudado por medicamentos, pero en muchos lugares ni médicos ni fármacos existen».

Cómo un farmacéutico tinerfeño acabó queriendo a África 

González Suárez quiso saber cómo empieza todo. Cómo un joven investigador en los años setenta —cuando las enfermedades tropicales eran, en España, poco más que una nota al margen en los libros de medicina— acaba pasando cuatro décadas yendo y viniendo a un continente que la mayoría de sus colegas ni siquiera consideraban territorio de trabajo relevante.

Valladares contestó con la sencillez de quien no necesita justificarse: la parasitología le llevó hasta ahí. Y una vez que estuvo ahí, ya no hubo vuelta atrás. Fundó el Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias en la ULL, lo dirigió durante décadas y lo convirtió en referencia internacional. Junto a él, el doctor José Gómez Soliño, exrector de la universidad, cuya cobertura institucional fue, en sus propias palabras, decisiva para que los proyectos pudieran prosperar más allá de los despachos. En 2013 dio un paso más: la Fundación Canaria para el Control de las Enfermedades Tropicales, concebida para que la investigación no dependiera solo de los presupuestos públicos cuando estos fallaran.

Las enfermedades que el mundo ha decidido olvidar

Más allá de la malaria, Valladares repasó lo que la medicina internacional llama con cierto eufemismo «enfermedades olvidadas»: patologías que afectan a cientos de millones de personas pero que no generan mercado farmacéutico suficiente para que alguien invierta en curarlas. Enfermedades que forman parte del perfil sanitario de muchos de los migrantes que llegan a Canarias y que exigen que el archipiélago cuente con sistemas de detección y tratamiento a la altura de su posición geográfica.

ENFERMEDAD

VECTOR / TRANSMISIÓN

CONSECUENCIAS

Tripanosomiasis africana

Mosca tsetsé

Ataca el sistema nervioso central. Mortal sin tratamiento.

Leishmaniasis

Flebótomos (mosquitos)

Destruye piel, mucosas y órganos internos. Presente también en el Mediterráneo.

Esquistosomiasis

Agua contaminada

Segunda parasitosis más extendida del mundo. Daño crónico en hígado y vejiga.

Filariasis linfática

Mosquitos

Provoca elefantiasis. Más de 120 millones de afectados en el mundo.

Al final del programa, González Suárez le preguntó si después de cuarenta años seguía teniendo ganas. Valladares tardó un segundo. Luego respondió con esa sencillez que caracteriza a quien ya no tiene nada que demostrar: «Trabajamos más para África ahora que para Canarias. Porque si África va bien, Canarias va bien».

No había épica en la voz. Solo la certeza tranquila de un tinerfeño que lleva cuatro décadas eligiendo el mismo camino difícil y que, a juzgar por cómo lo cuenta, no cambiaría ni uno de los pasos dados.