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19:56h. Lunes, 12 de Noviembre de 2018

En el último lustro nuestro país ha escrito su nombre con letras de oro ante la  supremacía turística.

Al cierre de 2013 llegamos a recibir 60 millones de turistas, siendo el tercer destino turístico del planeta y el año pasado conseguimos “el más difícil todavía”, 82 millones, pasando a la segunda posición del ranking mundial, muy cerca de la imbatible Francia. Hemos crecido en este periodo casi el 40%.

Todo esto tiene una sola explicación técnica: es consecuencia del desvío constante de turistas que se ha producido en todo este periodo desde destinos salpicados por conflictos, como Egipto, Turquía o Túnez. Se calcula que desde 2010 nuestro país se ha beneficiado de unos 15 millones de turistas gracias a esta circunstancia. Y ya veníamos avisando que estos destinos estaban trabajando intensamente en su rápida recuperación.  Durante este periodo he visitado en varias ocasiones estos potentes competidores y me he reunido con los Ministros de Turismo y sus equipos para conocer sus planes de futuro. Al día de hoy el resultado es que el año pasado Egipto creció el 53%, Turquía el 27% y Túnez el 23%.

La letra de la canción que trasmitíamos los especialistas era que teníamos que ser capaces de fidelizar estos flujos extras. Pero nuestros dirigentes sólo se aprendieron la música y el resultado está siendo mucho más negativo de lo que se preveía.

La recuperación de Egipto, Turquía y Túnez, acompañados por la consolidación de Marruecos son ya realidades. Los turoperadores llevan meses aumentando la capacidad hacia estos destinos en detrimento de Canarias, Baleares o Cataluña, donde los verdaderos datos negativos aún no se han contado y las reservas para este verano están por debajo de las previsiones. Siendo muy optimistas este año podemos  perder un 10% de turistas, más de 8 millones de visitantes. Ya en varias reuniones de las patronales hemos sentido el temor de los empresarios, su preocupación;  y sobre todo de aquellos que invirtieron en hoteles de lujo en España, que no tienen prácticamente clientes y no están viendo retorno a la inversión.

También advertíamos que los turoperadores habían invertido casi todo en estos países árabes, donde los gastos son muy bajos, los beneficios millonarios y las leyes y normas se hacen a la medida de los clientes. Ahora están centrando sus esfuerzos en reflotar sus inversiones y los datos demuestran que lo están consiguiendo.

La España turística esta muy asustada y han empezado las rebajas y las ofertas; en muchos casos llegan hasta el 50% en el precio de las habitaciones en Comunidades como Baleares o Canarias.

No en vano los ingleses están optando por destinos más económicos como Turquía o Egipto, que han visto cómo se disparaban todas sus estadísticas al calor de la recuperación.

Estos países están ejecutando políticas orientadas a subvencionar asientos aéreos para vender más plazas. Asimismo, llevan años desarrollando toda una estrategia de construcción de nuevos establecimientos hoteleros y resorts de lujo  que ofertan a precios extremadamente bajos y en modalidad de todo incluido, con los que España no puede competir.

Llevamos años advirtiendo de la situación y abogando por impulsar un modelo turístico basado en la calidad más que en la cantidad, conscientes de que no podemos competir con estos rivales en precio. Tenemos que promover otros factores tan diversos como la seguridad, sanidad, gastronomía, cultura y deportes… si no queremos entran en un callejón sin salida.

Esperemos que el destello de estos países africanos no eclipsen el embrujo español y podamos repetir con entusiasmo el estribillo del éxito.  Pero no se puede vivir eternamente de los  derechos de autor, hay que renovar, innovar y sacar nuevos éxitos. Sólo así conseguiremos consolidar nuestro liderazgo.