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16:55h. Jueves, 23 de Noviembre de 2017

El Primer Encuentro de Periodismo, Gastronomía y Turismo celebrado durante los días 27, 28 y 29 de enero en las localidades portuguesas de Freixo de Espada á Cinta y las españolas de Saucelle e Hinojosa del Duero, ha sido todo un éxito, no solo en cuanto a número de periodistas participantes de ambos países, más de una treintena, sino en cuanto a la organización del evento que ha permitido conocer una forma novedosa en el sector turístico al que he dado en llamar “TURISMO EN COOPERACION”.

Estas localidades están situadas en lo que se denomina “La Raya” el territorio a ambos lados del rio Duero cuya titularidad comparten Portugal y España. Porque, para quienes como yo no lo sabían, el rio Duero tiene tres tramos: el primero es español, el segundo hispano-portugués y el tercero portugués. En el  tramo de titularidad compartida, de unos 213 Km el margen portugués pertenece al distrito de Braganza y el español se sitúa en suroeste de la provincia de Zamora y el noroeste de la de Salamanca.

El ideólogo de este magnífico encuentro, Don Eugenio Rodríguez García, un empresario extremeño con apartamentos rurales "TURNAT" a un lado y otro de la Raya, es un ejemplo en este nueva forma de turismo. Gracias a su “buen hacer” durante los tres días del encuentro tanto la Presidenta de la Cámara de Freixo de Espada á Cinta, Doña Maria do Céu Quitas, el Alcalde de la Saucelle, Don Diego Ledesma,  y el Alcalde de Hinojosa del Duero,  Don José Francisco Bautista Méndez, nos acompañaron en todo momento reafirmando así la idea de que la colaboración y cooperación turística "crea unos paquetes turísticos que promocionan e incrementan los turistas que vienen a visitarlos".

Comenzó el encuentro en Freixo de Espada á Cinta donde fuimos distribuidos en diferentes hoteles rurales y, debo reconocer, que en mi caso me siento muy afortunada de haber pasado dos noches inolvidables en “Casa Alpajares” donde me esperaba una preciosa habitación decorada impecablemente, con unas vistas maravillosas al rio Duero inigualables. Se trata de un pequeño hotel de 6 habitaciones, todas decoradas de manera diferente, con zona de spa y tratamientos de masajes, piscina exterior con las vistas al rio y sobretodo con unos dueños, Marco y Manuela,  que te hacen sentir, con el trato y el cariño que te dispensan, en familia. Es enormemente agradable pero nada extraño porque, si algo tengo que destacar,  es el cariño y la sencillez de nuestros vecinos portugueses y el trato familiar con el que te rodean. Deberíamos aprender de ellos.

El origen del nombre de este adorable pueblo portugués, aunque discutido,  es debido, según la leyenda, a Don Dinis, rey de Portugal, que fundó la localidad en el S.XIV y  ató su espada a un fresno para apoyarse  en él para descansar.  El Fresno sigue vivo, con el cinto rodeándole y la espada convertido en el símbolo del lugar, siendo lugar indiscutible donde hacerse la foto de recuerdo. Freixó de espada á Cinta es considerada por muchos “la villa más Manuelina de Portugal” y paseando por calles estrechas y empedradas, entiendo porque ya que en las numerosas casas centenarias resaltan las “janelas manuelinas” (elementos escultóricos diversos sobre las ventanas). En el centro histórico de la ciudad la “Iglesia Matriz de San Miguel Arcángel” de estilo Manuelino aunque  erigida sobre un templo medieval del SXIII, abre el camino hacia la famosa “Torre do Galo”, una torre heptagonal que vigila el desde su altura el bonito cementerio desde donde divisamos las grandes montañas que flanquean el cauce del “Douro” y, por supuesto, el famoso fresno del que ya he comentado. Me gustaría destacar que sorprende en Freixo lde Espada á Cinta, la  existencia de un “Museo de la Seda” que muestra la contribución de los misioneros portugueses en Asia y en el florecimiento de la Ruta de la Seda. Sabemos que si bien la tela de la seda servía de intercambio comercial, de ahí la creación de esa ruta, pero la exportación del capullo estuvo prohibida durante mucho tiempo porque China guardaba celosamente su monopolio y, cuentan que, en época de Kublai Khan, el padre de Marco Polo fue enviado por este  con una carta para el papa y el “secreto “ se desveló a occidente pues, Nicolás Polo, llevo a Italia algunos gusanos de seda. Pero son muchas las historias que se cuentan sobre ”el robo” de los gusanos de seda.

En la gastronomía portuguesa de esta comarca destacan los platos de bacalao cocinados de todas las formas posibles, las sopas, la ternera o cabrito asado. Y no olvidemos los postres que, siempre con la almendra como ingrediente principal, endulzan el final de cada dura jornada.

Importante son las bodegas de la región y tuvimos la oportunidad de visitar una de ellas donde, tras un recorrido explicativo,  probamos algunos caldos donde la variedad portuguesa TURIGA es la predominante aportándole un sabor especial y diferente.

Desde los miradores pudimos disfrutar de las magníficas vistas de “Los Arribes del Duero” o “Las Arribes del Duero” y de su increíble fauna. Desde 1990 está catalogada como “Zona de Especial Protección para las Aves” por parte española y desde 1998  “Parque Natural do Douro  Internacional” por parte portuguesa donde, si tienes suerte, puedes admirar desde la cigüeña negra hasta el buitre leonado común o el águila real. El paisaje parece irreal; la belleza que te embarga y la paz que sientes es indescriptible.

El “Salto de Saucelle” fue levantado por Iberduero para dar cobijo a las familias de los obreros que construyeron la presa de Saucelle y en la actualidad es un complejo turístico que comprende casas rurales, hotel, hospedería y un restaurante que ofrece una magnífica muestra de gastronomía del lugar. Y lo digo por experiencia¡.

Ya en el pueblo de Saucelle, en una de las “Posadas Reales de Castilla y León" denominada “El Brasilero” pudimos degustar un desayuno acompañado de unos maravillosos dulces de almendra difíciles de igualar. Esta posada Real  es una de las muchísimas que existen dentro de la comunidad de Castilla y León y, se la llama así porque era propiedad de Don Tomás Perrera Andrade, vecino del pueblo que emigró a Brasil y, trás amasar una gran fortuna, regresó en 1890 y edificó esta casa que posteriormente paso a ser propiedad del ayuntamiento. La remodelación y adecuación a los cánones exigibles para ser posada real ha sido todo un éxito, porque el edificio mantiene la cantería de granito al estilo portugués de forma cuadrangular, con dos alturas y tres ejes verticales de fachada y en su interior se ha mantenido la mampostería de sus muros combinándolo perfectamente con elementos modernos. Y si a eso le añadimos el espectacular paraje natural en el que se encuentra es difícil resistirse a pasar al menos un fin de semana en la misma.

Pero, si bien fue impactante ver desde los miradores de "Los Arribes del Duero” o “Las Arribes del Duero” no es menor la impresión al disfrutarlas y observarlos desde abajo, gracias a un paseo en un barco, de nuevo fruto de esa cooperación entre municipios, hispano-portugués, donde un guía en ambos idiomas nos descubría lo que nos rodeaba. La lluvia no nos impidió ver las inmensas paredes de granito y los escarpados cañones originados por los choques de las placas terrestres que se levantan a los lados. Nuestro guía nos fue explicando las diferencias entre una ladera y otra; y así, el lado portugués es un territorio lleno de almendros, chumberas, cítricos, naranjas dulces como pudimos comprobar en los fantásticos zumos naturales con los que nos obsequiaban en el desayuno, y centenarios olivos, que dan una aceite de una gran calidad y sabor, sin olvidar los viñedos; mientras que en el lado español, las laderas son más agrestes y prima el ganado frente a la agricultura. La razón es sencilla, el lado portugués es más cálido que el lado español. No pude verlo pero cuentan que en lado portugués existe un grabado rupestre en la roca al que llaman “Cavalho de Mazouco” y, ese si le ví aunque entre goterones de lluvia y cristales empañados, el “pino solitario”.  La calidad del agua permite a las nutrias su existencia pues ellas no podrían subsistir si eso no fuera así, así como a numerosas especies autóctonas como el barbo o la pardilla que conviven con otras exóticas como la carpa o el gobio.

No todo fue diversión pues se organizaron unas mesas redondas donde los grupos formados por los periodistas asistentes debatieron sobre la actualidad del sector turístico, las nuevas tecnologías etc. Las conclusiones fueron muy interesantes y enriquecedoras para todos.

De regreso a Madrid pasamos por Hinojosa del Duero conocida, entre otras cosas, por sus quesos incluidos dentro de la marca “Quesos Arribes de Salamanca”.  Desde 2004 se celebra la “Feria  Internacional del Queso de Hinojosa” el primer fin de semana de mayo donde durante dos días existen varias actividades como las catas de quesos, concursos de corte y degustaciones de queso y, una vez más la colaboración permite también las degustaciones de productos típicos de la vecina Espada a Cinta. Hinojosa del Duero se denomina así mismos “Pueblo Museo” pues pretende captar la atención del visitante a través de algunos elementos como su museo etnográfico, su centro de recepción de visitantes o su almazara tradicional para así intentar “evitar la despoblaciones a las que están sometidas las tierras del Duero”.

Fue este viaje una lección que más de uno debería aplicárselo, es aunando fuerzas cuando es más fácil es lograr objetivos pues, es bien cierto que, “tres pueblos unidos nunca serán vencidos” y si no es así el refrán debió serlo y a las pruebas me remito. Todo un éxito este turismo colaborativo.