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20:46h. Jueves, 30 de Marzo de 2017

El tesoro de Cabeza de Perro y el espectro del pirata

Cabeza de Perro
Cabeza de Perro

El ilustre pirata tinerfeño Angel García, apodado “Cabeza de Perro”, tras cometer las mayores fechorías a bordo de su bergantín “El Invencible” a lo largo y ancho del Caribe; acumuló una inmensa fortuna.

El viejo zorro de mar, consciente de que la edad era un hándicap, quiso preparar su retirada para regresar a su pueblo natal, Igueste de San Andrés y allí, pasar sus últimos años. Pero a su llegada a Tenerife fue apresado y según cuenta la historia oficial, ejecutado.

Informes manuscritos encontrados a principios del siglo XX en La Habana; redactados por el por aquel entonces, Jefe de los servicios secretos españoles, el “Marqués de la Ensenada”, han descubierto y puesto de manifiesto la negociación para su entrega; ya que  Cabeza de Perro era una pieza fundamental para informar sobre la piratería que tanto daño estaba haciendo a la navegación desde el golfo de Méjico hasta los bancos de las Bahamas, diezmando la flota comercial.

Durante 1868 el Jefe de los servicios secretos le encomendó al laureado Valeriano Weyler, que por entonces se encontraba luchando en Cuba, negociase secretamente con el pirata. Las  reuniones tuvieron lugar en la isla de la Culebra donde se pactó el plan a seguir; a Cabeza de Perro le acompañaba su fiel escudero el cubano “Plácido el Mandinga”. No cabe duda de que el militar conocía a la perfección la inmensa fortuna que el pirata poseía en Cuba; cuestión que obviamente se trató, con la intención de trasladarla a España. En 1869, años antes de ser Capitán General del archipiélago, Weyler apresa a Cabeza de Perro a su llegada a la isla de Tenerife y posteriormente, como cuenta la historia, muere ejecutado.

La “puesta en escena” trascurrió según lo planeado… Tras su llegada, los tesoros del pirata fueron puestos a buen recaudo y escondidos en los aledaños de lo que hoy es el antiguo Fielato de Santa Cruz de Tenerife, zona que estaba controlada por el ejército. Así pactaron hacer ambos caballeros para posteriormente, repartirse el botín. Weyler, comunicó a la oficialidad que la fortuna de Cabeza de Perro se había perdido en el naufragio de una de sus naves, cuando venía de regreso.

La avaricia del General, determinó que ordenara a sus hombres de confianza asesinar al pirata y a su lugarteniente y posteriormente, enterrarlos. Plácido “El Mandinga” destacado miembro de los yorubas y brujo de la magia afrocubana, consiguió escapar a la cruel traición; escaramuza que se produjo al enterrar los bienes y en la que éste, murió degollado cobardemente por la espalda. Los sicarios del General fueron posteriormente trasladados a Filipinas, donde murieron tras contraer la fiebre amarilla. Solo quedaban como testigos el lugarteniente del pirata y el General. 

En 1877 Weyler pide ser Capitán General de Canarias con el objeto de poder recuperar el suculento botín. De regreso al inhóspito lugar de los hechos, al entrar en la vetusta dependencia (usada para maniobras del destacamento) sufre un aparatoso infarto, siendo trasladado al hospital de Nuestra Señora de los Desamparados, donde permanecerá varios meses en estado crítico; acontecimiento éste ocultado a la sociedad.

Tras una larga recuperación e impaciente por poner a buen recaudo las riquezas del pirata, Weyler regresa al macabro escondite y al cruzar el dintel de la puerta, le sobrevienen fuertes espasmos seguidos de otro infarto, cayendo a plomo tras perder el conocimiento, siendo nuevamente trasladado al hospital en el que permanecerá una larga temporada. Ante su debilidad, le sobreviene la fiebre amarilla  adquirida en el Caribe, y en su convalecencia, según cuentan, llevado por el delirio febril, murmura temerosamente que - Cabeza de Perro le persigue y lo quiere asesinar...

Conocedor de los macabros actos de magia negra que se practicaban allende los mares, y en la creencia de ser portador de una maldición, Weyler decide no regresar jamás al proscrito lugar, ya que los repetidos infartos sufridos al pisar el citado emplazamiento generaron en él una fobia crónica. En un acto de cobardía y temor por su vida pide ser trasladado a Filipinas, decidiendo poner tierra por medio…

Años después, el 12 de noviembre de 1898, el gobierno aprueba el proyecto del ingeniero valenciano Julio Cervera, para la concesión y explotación del tranvía de Tenerife, al belga Aleixes de Reus. Y el por aquel entonces alcalde de Santa Cruz de Tenerife, D. Pedro Matías Francisco Schwartz ordena construir en el lugar de la vetusta caseta militar situada a las afueras de la ciudad, en medio de la nada, un edificio de apoyo para el tranvía, a medio camino de la capital y la ciudad de La Laguna.

Dicha construcción de naves rectangulares y techo a dos aguas de rojas tejas, albergaría todo tipo de material para la construcción y mantenimiento del tranvía. Curiosamente, los custodios que intentaron pernoctar en dicha casa, decidieron al día siguiente abandonar el trabajo. Pronto se corrió la voz de que cosas extrañas sucedían en el citado lugar y tras las dificultades para encontrar guardián del recinto, finalmente se decidió que cada día, a la puesta de sol fuera éste cerrado “a cal y canto”. Bernabé Asían contó que allí ocurrían fenómenos paranormales, se hablaba de que una misteriosa presencia deambulaba por el lugar, así como de puertas que se abrían y cerraban solas, luces que brotaban del suelo y se paseaban por las estancias, voces rotas que murmuraban cosas ininteligibles. Un profundo vacío invadía el espacio, a la vez que una fuerza misteriosa helaba el alma de quién en él entraba…

Durante el primer cuarto del siglo XX, dichas estancias carentes de custodia no sufrieron robo alguno. El rumor de que dicho enclave estaba maldito fue extendiéndose con rapidez. Los trabajadores del tranvía nunca entraban solos al recinto, una vez terminaban sus tareas, recogían los materiales y lo cerraban; el polvo de las estancias de su interior, se tornó perenne alimentado por la oscuridad absoluta de sus sempiternamente cerradas contraventanas. Una fuerte presencia habitaba aquella extraña casa solitaria a mitad de camino entre dos grandes ciudades, San Cristóbal de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife.

En 1927, el Gobierno de la Isla de Tenerife adquirió el tranvía y  allí se instaló el popularmente conocido Fielato; lugar destinado al cobro de impuestos por la entrada de productos y mercancías del campo a la ciudad. Los fielateros se encargaban de gestionar este “mal llamado” puesto fronterizo en el que los sombrajos producidos por los cañizos  de la parte frontal, eran utilizados para realizar el cobro de tasas e impuestos. Según cuentan algunos nietos de los fielateros, éstos tenían pánico a pasar a su interior en el  que se oían voces y al anochecer,  luces de candiles deambulaban como flotando alrededor de la finca.

Cuentan quienes fueran usuarios del transporte en aquella época, que cuando el tranvía tenía que hacer su parada obligada en este misterioso punto y el fielatero, les requería a pasar al chamizo exterior para realizar sus declaraciones, se les ponían los pelos de punta y sentían estremecerse sus corazones. Durante décadas, se transmitió de generación en generación el rumor de que en aquella casa habitaba un ser sobrenatural.

Finalmente, el tranvía desaparecería en 1951. ¿Por qué…?

A principios de la década de los 60, la casa pasaría a formar parte de las  dependencias del Real Automóvil Club de Tenerife. El deplorable estado en el que se encontraba por aquel entonces, de casi abandono total, hizo necesaria la reparación de sus derruidos techos y la necesidad de adecentar su decrepitud. Cuentan los socios del Real Automóvil, que allí ocurrían fenómenos paranormales. En varias ocasiones, se les quemó la instalación eléctrica y la casa estuvo a punto de arder encontrándose reunidos en su interior. Se abrían boquetes en las paredes, los suelos se hundían, se cortaba la electricidad sin motivo aparente; en la oscuridad brillaban unos ojos que vigilantes, revoloteaban por las estancias…

A los pocos años los socios decidieron abandonar el lugar, sin dar muchas explicaciones…

A finales de los años 60 se instala en el Fielato, el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) realizando una importante inversión para reparar y poner a punto la longeva instalación, sita en la Vuelta de los Pájaros de Santa Cruz de Tenerife. Para ello, contó con la financiación del millonario filántropo norteamericano James Velkov, quién apareció por allí como por “arte de magia”, estando de regreso de un viaje en barco de New York a París. ¿Por qué se presentó allí? ¿Qué le impulsó a quedarse a vivir en Tenerife, donde fallecería más adelante?

Durante este último medio siglo los misteriosos hechos, apariciones y fenómenos paranormales, no han dejado de sucederse en el citado lugar. Diferentes fenómenos inexplicables se han venido sucediendo en el edificio, ruidos extraños, vibraciones, gemidos, cuadros que se mueven, fuertes respiraciones y  risotadas infernales.

La aparición de presencias o espectros que deciden alojarse allí donde ha transcurrido un acontecimiento trágico como puede ser un asesinato, suele ser habitual, según afirman los expertos.

Al caer la noche, estando reunidos los directivos del CIT las puertas comenzaban a chirriar, aparecían sombras en las paredes, se oían pisadas, los cuadros se caían, los grifos del agua se abrían, salían manchas rojas en las paredes que días después desaparecían...

En la noche del 19 de enero de 1978, se perpetró un atentado en la citada sede del CIT. El Movimiento para la Autodeterminación e Independencia de Canarias (MPAIAC) forzó la puerta de entrada y uno de sus comandos quiso colocar en su interior una bomba de «goma-2»;  con la intención de hacer desaparecer la señera organización turística que allí se albergaba.

Ese día a última hora se había programado una importante reunión de los empresarios del turismo de la isla, pero el espectro del pirata Cabeza de Perro, hizo que se quemase la instalación eléctrica, quedando el edificio sin luz, ni teléfono, lo que motivó que la reunión se celebrara en el Hotel Mencey.  

El Comando que llegó al anochecer forzó la puerta de entrada pero algo sobrenatural les impidió pasar al interior del recinto, un miedo reverencial invadió a sus integrantes, que huyeron rápidamente del lugar, abandonando en su huida el artefacto en la puerta principal. A los pocos minutos, una fuerte explosión causaría graves daños en la estructura del edificio, destrozando la cubierta de teja francesa y la viga principal del edificio. Afortunadamente, nadie se encontraba en su interior en el momento del suceso, o mejor dicho, nadie con “apariencia física” puesto que  el espectro, antaño corsario, se tornó centinela y guardián de su nueva morada, velando para que ésta se mantuviera en pié y liberando de una muerte cruel a los empresarios turísticos más destacados de la isla.

Tras sufrir una nueva remodelación, el Fielato se ha convertido en una casa protegida por Patrimonio Histórico.

Nos cuentan testigos que allí siguen ocurriendo fenómenos inexplicables y anormales. Sus inquilinos tienen claro que hay una presencia muy fuerte, aunque que no posee ningún tipo de maldad. Han tenido en estos años diferentes mujeres de la limpieza y ninguna de ella a pasado de un par de semanas. El espectro les esconde los materiales, desaparecen cosas, se siguen cayendo los cuadros, suenan campanas, en la oscuridad hay ojos que te miran y todo esto les ha producido intensos escalofríos que hacen que no vuelvas más.

En los años 90 una  sociedad secreta de parasicología de origen judío, se encargó de realizar una serie de investigaciones, análisis y psicofonías, que tuvieron como resultado la captación a través de cámaras y grabadoras, los diferentes fenómenos que allí se suceden, y entre los que destacaban las bruscas bajadas de temperatura, la aparición de sombras, el desplazamiento de objetos, así como la levitación de muebles... Tras varios años de investigación y estudio, se dictaminó que allí habitaba un espectro, el de Cabeza de Perro cuya potente energía tenía la facultad de curar y reconfortar a todos quienes habitan o visitan el mágico lugar.

Debido al carácter de patrimonio cultural protegido, a día de hoy no se puede realizar ninguna obra significativa en la casa.

A principios del siglo XXI el Centro de Iniciativas y Turismo instaló una emisora de radio en el Fielato: Onda CIT – La Diez Gestiona radio, cuyos programas se transmiten a través de las ondas de frecuencia modulada e Internet para todo el mundo. La intensa energía purificadora que emana del interior del Fielato se ha relacionado con la emisión de radio, con registros de una voz masculina que enuncia contenidos significativos y cuya morfología característica en cuanto a su timbre, tono, velocidad y modulación se repite. En ocasiones, estas psicofónicas han respondido a preguntas, llegando a producirse pequeños diálogos con el espectro del pirata Cabeza de Perro.  Cuba, Méjico, Venezuela, Canadá, Estados Unidos, Laponia, Polonia, Rumania, Rusia, India, Australia son algunos de los lugares en los que se tiene constancia por parte de la paraciencia de la presencia del pirata a través de su voz durante la emisión de radio.

Tras conversar en repetidas ocasiones con los actuales inquilinos de la casa, me manifiestan estar muy orgullosos de que allí more el  espíritu de Cabeza de Perro.