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18:32h. Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

Mucho hay que plantearse antes de salir de nuevo.

Para buscar “no se sabe qué”, embarcado en otra BMW, en este caso en la Nine T Urban GS y con todo por delante; lo que te espera tras cada curva, detrás de cada recta. 
Como si eso fuera posible...

Todo para ser cambiado, todo corregido metro a metro, carretera a carretera, puerto a puerto, “verso a verso”... 
(Ya lo contó el Maestro Antonio).
¡Que no por tener tan cerca la Belleza se hace el Camino más corto!

Veinticinco días recorrriendo España.
Tierra que defiendo por sentirla mía, miles de caminos anegados en su misma Historia y Belleza. Caminos ajenos a sinrazones absurdas, Sinrazones también ahogadas en rutas sórdidas, opacas, sin Luz alguna.

No pretendo en esta crónica relatar tanto kilómetro, tanto sentido. Sí hacer parada en algunos lugares, que sabe Dios por qué no gozan del reconocimiento de la Unesco. Ellos me han agarrado y regalado el poder soñar sus calles. Todas pintadas en magia y magnetismo.

Así puse rumbo* a Toledo, Ávila, Salamanca y Santiago. (Todas ellas Ciudades Patriomonio de la Humanidad), consciente de que lo importante es lo sentido en Ellas y en los caminos agarrados para alcanzarlas. Junto a esa soledad que no lo es, “compaña” que te da tu cómplice en este viaje. 
La Nine T Urban GS. Amiga cabal...

Por tierras salmantinas paramos en Gujuelo para desayunar pantagruélicamente jamones y pan de campo. Todo envuelto en texturas y aromas imposibles de olvidar y mucho menos de ser descritos.

Cáceres, Mérida, Cádiz y su Estrecho de Gibraltar. Este último por pistas y carreteras de arenas imposibles en una 1.200.
Pues se hizo...

Zahara, Tarifa, Algeciras.
Cada noche un misterio nuevo a la vera de la Mar. Donde a babor te suenan olas, al horizonte tu música y a estribor, millones de grillos.

Incapaz de haber digerido lo visto, se me vienen encima Ronda y Granada.
Dos noches de sangre, bandoleros y gitanería.
Ronda y su Tajo, su Pedro Romero, su misticismo andaluz. Auténtico.
Granada y su Albaycín, su Sacromonte, el Darro, La Alhambra y Sierra Nevada al Este.

Tomando un Gin Tonic en El Sacromonte, (que de todo tiene que haber...), me siento cerca de otros viajeros que anduvieron estas calles y siento cerca sus libros. Gerald Brenan, Rainer María Rilke, Whasington Irwin...
Viajeros del siglo pasado, viajeros que hubieran echado de menos, quizá envidiado, a mi compañera Nineta.

Y de tierras andaluzas y moras parto hacia otras que también lo fueron, Alicante y sus mil sierras...
Puertos de montaña asomados al Mediterráneo que arropan pueblos y ciudades con nombres árabes que te hacen comprender que no sólo Andalucía fue Al Andalus.
Como siempre, la estupidez la dejo en manos de los necios, a los que no se les alcanza tanta belleza. Tanta y tan cercana, tan nuestra.

Varado ya en Castilla reconozco que no sé lo que me empujó a adentrarme en Aragón, a Teruel y a su provincia.
Quizá su olvido, su desconocimiento. Quién sabe...
Una noche en Teruel, por fuerza, se convierte en la felicidad completa.

Va acercándose al final toda esta historia.
No es poco lo que queda. Salir de Teruel cruzando la Sierra de Albarracín, los Montes Universales y la Serranía de Cuenca. Ahí es nada.
Para volver a Andalucía, a Úbeda y Baeza cruzando Despeñaperros y la Sierra de Cazorla.

Y llegado a Casa, entiendo que la Belleza la tenemos aquí mismo. Que no hace falta irse mucho más allá para encontrarla.

Hubiera sido muy distinto este cuento de no haber contado con la complicidad de Nineta. (BMW Nine T Urban GS). La Moto perfecta.
Muchos viajes he hecho ya con BMW, quizá alguno fuera comparable al vivido hace poco.
Casi 5.000 Kilóetros esperando en cada ciudad a que gentes de todo tipo no me hicieran ni 
caso y sí a la moto. Lo dicho, cómo la voy a echar de menos.

Tiempo hace que partimos buscando las catorce Ciudades Patrimonio de la Humanidad que tenemos en nuestra Tierra.
A nuestra vuelta me vengo con otro convencimiento; lo que es Patrimonio de la Humanidad es toda España...

Así lo siento.

*Rumbo:
Ángulo formado entre la línea de crujía del barco y el Norte.
(en cada viaje tiene que estar presente la Mar)...

Mi agradecimiento como siempre a BMW Ibérica, David Canosa, a BMW Movilnorte Motorrad, Moncho. A BMW Riders, José María Alegre.
A Oscar Rominguera, Juan Virues, a Manuel y María, a Pedro Camarasa, a mi ahijada Andrea, a Jose, Cris y Candela, a mi Familia por esperarme siempre y como tras cada viaje, a María y Alicia...