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13:27h. Miércoles, 24 de Mayo de 2017

(Un viaje de contrastes...)
BMW R 1200 RS

Acabado hace pocos días aquel otro viaje buscando los faros de Italia, me surgió nuevamente otra aventura. Historias inesperadas y recurrentes que me hacen pensar que no esta mal planteada la “ruta”.


En esta ocasión se trata de recorrer Marruecos en nueve días pasando Año Nuevo en el desierto.
No suena mal la copla...


Y desde el desierto estoy escribiendo esta crónica.

Esta primera entrega está plena de contrastes.


No es menor el hecho de que en esta ocasión viajo acompañado, cosa por otro lado desconocida para mí. Vienen conmigo otras cinco motos que casualmente son todas GS's.


(Todos guiados magistralmente por Luís García, “Garci” de Transbike Morocco).

 

Al saber de la ruta y cerciorarme de la ausencia de pistas, caminos de tierra, de cabras y demás monsergas, opto por una moto que me ha acompañado en viajes anteriores. Moto con tantas virtudes que necesitaría de varios folios para poder enumerarlas. R 1200 RS.


Y así, como el que no quiere la cosa, añado algún contraste más a tanto kilómetro.


Sin tener la polivalencia de la GS, se comporta magníficamente por cada una de las carreteras que venimos agarrando. Basta con ajustar los mapas de motor y suspensión para disfrutar tanto en autopistas, puertos de montaña, carreteras secundarias e interminables que te conducen al desierto, como en pistas suaves que te adentran en sus dunas.

 

De este modo empieza esta historia. Con dos pequeños contrastes a la espera de lo que se me viene encima. Porque son otros, mucho más profundos los que aguardan a cualquier viajero que se adentre en estas tierras, tan próximas y lejanas a un tiempo.

 

Cultura milenaria y sabia mezclada con el abandono y desprotección de las más de sus gentes. Carencias cimentadas sobre tres pilares. Social, económico y cultural. Todo, para sustentar desigualdades inmensas separadas por pocos metros.


Palacios, mezquitas, hoteles y “riads” de lujo arropados por las casas de tantos, que ni ventanas tienen.


Es en las grandes ciudades donde este abismo se hace más patente. Tánger, Rabat, Marrakech...
Probablemente sea esta última el paradigma de la diferencia, de la contradicción, del contraste.


Ciudad majestuosa , moderna y al unísono, poseedora de la plaza más caótica, bella y ancestral que pueda imaginarse. Fundada por los almorávides hace ya tanto y que sigue manteniendo el mismo pulso de antaño. La Plaza Jamaa El Fna. Chiringuitos, encantadores de serpientes, músicos y cientos de mendigos... Todo empapado en olor a incienso, sándalo y mil especias difícilmente descriptibles. Plaza anclada en el pasado. Poseedora de una magia sólo rota por las carreras de algunos ciclomotores que la profanan sin misericordia. Es Jamaa El Fna Patriomonio de la Humanidad.

Es, ya entrada la noche, cuando estas Tierras te transportan a tiempos anteriores. Aquellos que los que estamos al otro lado del Estrecho, conocemos bien.


Almohades, Almorávides, las Tribus Bereberes del Gran Atlas,... crisol de caracteres unidos `por fuerza y que diferencian norte y sur como lo hace la forma de entender la vida del árabe y del bereber. Parece ser esto, la historia y realidad actual de Marruecos.

Ciertamente son estos pueblos bien distintos.


No podrá entenderse este país sin participar de este, su mayor contraste. 

Pertenece el pueblo Bereber al desierto, o quizá sea el desierto del pueblo Bereber.


Seguramente tanta inmensidad ha hecho a estas gentes unos seres amabilísimos, hospitalarios, entrañables, orgullosos y ciertamente pobres. Parece recurrente pensar que la riqueza se queda en el norte como en el sur el arte.


Todo lo plasman y entienden en sus tres verdades, Oasis, Tierra y Cielo. Y así son los colores de su bandera.


Probablemente sea el amarillo el color con el que más se identifican. El color de su sol y su desierto. Porque este mar infinito de arena es suyo.

Mañana, sin prisa como dicen ellos, partiremos hacia el norte.


Algo de uno se quedará aquí y mucho más nos llevaremos.


De regreso a mi casa en Zahara de los Atunes, miraré hacia el Estrecho, hacia Marruecos de otra forma.


Lo haré acordándome de algún niño diciéndonos adiós desde el borde de estas carreteras solitarias...


Desierto del Sahara.

RUTÓMETRO Y SITIOS PARA NO PERDERSE:

1ª Etapa
Tarifa – Tánger – Rabat. 255 KmPueblo de pescadores de Ashila
Mausoleo de Hassan II, Rabat
Mezquita, Rabat


2ª Etapa

Rabat – Marrakech. 320 Km

Plaza de Marrakech

 

3ª Etapa

Marrakech – Ait Ben Haiddou. 190 Km

Col de Tichka, Atlas
Kashba Ait Ben Haiddou

 

4ª Etapa

Ait Ben Haiddou – Merzouga. 420 Km

Valle de las Rosas
Garganta del Todra
Dunas de Merzouga

 

Mi agradecimiento a:
BMW Ibérica, Movilnorte Motorrad, 2Tmoto, Hotel Pozo del Duque, Rosales 20 , la Diez Gestiona Radio, Turiscom, Fijet y por supuesto a Luís García y a Trans Bike Morocco.

Mi recuerdo, como no, a los que me han acompañado en estos nueve días inolvidables:
Luís, Manuel, Roberto, Aritz, Chema, Hassan, Ana, Claudia y Alí "El Cojo"...