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03:58h. Lunes, 11 de Diciembre de 2017

Las interminables rutas de la cultura y las “rentas de situación” para el desarrollo del turismo “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” Antonio Machado. 

 

 

 

Para mi querido amigo el Dr. Francisco José Perera Molinero, Cónsul de Eslovaquia, con todo mi afecto.

UNA SEÑALADA RUTA

Corría el año 1974, cuando la Confederación de Organizaciones Turísticas de América Latina (COTAL) organizó en la ciudad de Viena, su primer encuentro en Europa que se llamó EUROCOTAL 74. Fue todo un acontecimiento mundial para el entonces limitado campo de la promoción del turismo internacional, cuando no se disponía de los impresionantes medios de difusión de los que se disfruta hoy.

Esa fue la oportunidad en la cual llegamos hasta Bratislava, cuando aun, la hoy capital de Eslovaquia, formaba parte de la antigua Checoslovaquia. Una de las varias aventuras turísticas que organizamos con la compañía de nuestro querido amigo, profesor y consejero, Juan Dekany… acompañante hasta en los parques naturales de Kenia, los viejos barrios de París, o Niza, Torino… y hasta en las mismas entrañas  del Casino de Montecarlo. Tiempos de capacitación y de estudios que nos dieron las múltiples experiencias que hoy recordamos, y que han servido para gestionar importantes programas de enseñanzas turísticas, algunos ejemplares a nivel mundial.

Nuestra apretada visita a esa joya del turismo europeo que se llama Bratislava, nos dio para conocer algunos de sus tesoros ancestrales, hoy auténticos atractivos para ese turismo cultural comandado por esos chinos que hoy es la nación que mas turistas internacionales genera en el mundo.

ESLOVAQUIA, CAPITAL BRATISLAVA

Situada a orillas del Danubio, la ciudad de Bratislava está conservada como una de las reliquias monumentales de la Europa Central, con sus mas de 450.000 habitantes, es hoy importante centro artístico, cultural y educativo, punto señalado en las excursiones turística mundiales que giran alrededor de la cultura, de uno de cuyos programas pudimos disfrutar, llegando desde Viena, que está a escasos 60 kilómetros de distancia por carretera.

Su puerto fluvial, es una de las visitas obligadas junto al disfrute de sus paseos peatonales en la llamada “ciudad vieja” con sus calles adoquinadas, admirando sus características monumentales, y en lontananza sus históricos castillos, junto a construcciones de la tradicional arquitectura de la época, como el Palacio Crassalkovich, el Teatro Nacional Eslovaco, Palacio del Primado, o la Puerta de San Miguel…

Eslovaquia, es una nación independiente desde al año 1993, con un territorio de unos 50.000 kilómetros cuadrados, y una población de cinco millones de habitantes. Está situada en el centro de Europa con fronteras con Austria, Hungría, Polonia, Ucrania y la República Checa, y con una economía basada un 30% en sus cultivos rurales, trigo, maiz, cebada, papas; y ahora, en su proyección turística.

No es de extrañar que sus rasgos identificativos monumentales, estén en los primeros puestos del mundo, en las calificaciones de la prestigiosa TripAvisor, como son los castillos de Bratislava, Spis – uno de los castillos mas grandes del mundo -  Bojnice, Devin, Orava, etc.   

En el Castillo de Bratislava que se construyó en el siglo XV, se encuentra el Museo Nacional Eslovaco, que contiene importantes exhibiciones de reliquias arqueológicas, históricas y artísticas.

TURISMO Y CULTURA

La oferta señalada de una nación grande en su cultura como es Eslovaquia, está acompañada de un excelente y permanente cuidado y puesta en valor de sus elementos arquitectónicos ancestrales como son sus edificaciones, calles, plazas… un respeto a la naturaleza y a todos sus componentes como son la flora y la fauna, y un seguimiento casi religioso de las normas que marca el Código Ético para el Turismo, de la OMT (Organización Mundial del Turismo), cuando dice: “Los recursos turísticos pertenecen al patrimonio común de la humanidad. Las comunidades en cuyo territorio se encuentran, tienen con respecto a ellos, derechos y obligaciones particulares”. Ineludibles, añadiríamos nosotros.

Un patrimonio de incalculable valor cuando hoy el movimiento del turismo busca recrearse en la historia y las tradiciones, llámense artesanales, culinarias, artísticas, folklóricas, o de cualquier otro género, que marquen e identifiquen a los pueblos del mundo, esos que todos queremos conocer de cerca después del despliegue informativo que nos ofrecen los nuevos medios de comunicación metiéndoles directamente dentro de nuestras casas por medio de los programas de televisión y - ¡hasta en los teléfonos! - que dan lugar a impresionantes aventuras recorridas hasta encima de una moto, como las que disfruta por toda Europa, en los veranos, el periodista canario Ricardo Peytavi, cuyas narraciones no nos perdemos cada día.

En todo este panorama Eslovaquia tiene mucho que ofrecer, con su situación de privilegio en el centro de la multitud del turismo de Europa. La “renta de situación”, que preconizaba, el recordado economista español Manuel Funes Robert, allá por los años 1969. Un visionario.