La nueva era del turismo

Mientras el debate político, sobre turismo, siga apuntalado por los partidos gobernantes (Coalición Canarias, Partido Socialista) y no por los empresarios. Canarias, en pocos años se encontrará como destino turístico, al borde del declive. 

Aunque Tenerife, tiene puesta su esperanza en Carlos Alonso, como consejero insular de Turismo en el Cabildo, y ya se sabe, la regeneración de ideas atrae el éxito. 

Pero estrujando la información que nos aporta cada día, la prensa escrita; de suma importancia para el lector; antes de lo que pensemos, el mercado, dará un giro de 180º satisfaciendo sus expectativas y necesidades que ya no serán las de sol y playa. 

En cuanto a lo anunciado sobre: lo que debemos, y tenemos que cambiar en la moratoria, no mareen la perdiz. Escuchen a los empresarios que son los que cada mañana encuentran en su mesa, el angustioso cash-flow. Y mientras no dejen el agrio cáliz de la inseguridad financiera, no pensarán en nuevas estrategias a implementar, ni activarán otros segmentos de mercado como, la genialidad, del viajero de alto poder adquisitivo. Y lo digo sin acritud. 

Conocedores de la inexistente infraestructura en la oferta de ocio, es casi imposible convencer a cinco millones más de viajeros de ese nivel, como alguien pretende, salvo que invierta la corriente. Recuerdo que los viajeros no vienen por las infraestructuras. Vienen y desean servicio. 

Al parecer el actual presidente de Ashotel, si mantiene su creencia sobre: mejor renovar que construir, estaría en el buen camino. La mano de obra se reactivaría. Pero ¡cuidado con los errores! 
No sea que aprovechando el esfuerzo de fidelización realizado por el hotelero, se inventen un nuevo time share, desde la asociación, cambiando el disfrute de las vacaciones en un hotel, por la compra de un apartamento. Reduciendo el cupo, en los hoteles, en favor de la propiedad privada. Construidos, me imagino, en terrenos cercanos a los mismos. 

Vislumbramos el cambio de comportamiento del turista o viajero, a partir del 2016. Gran parte de destinos turísticos maduros como el nuestro, irán desvaneciéndose durante el próximo decenio, salvo que admitamos, como clientes a la clase, media baja. Se reducirán las cifras de viajeros a las que ya nos habíamos acostumbrado, los ingresos se reducirían; y aún no hemos captado al cliente de alto poder adquisitivo; pues sólo los destinos emergentes, con características diferenciadoras en cuanto al servicio, sobrevivirán. 
Conocimiento e imaginación aportan rentabilidad y donde no hay imaginación, ya se sabe. 

Con la nueva era del turismo galáctico, aflorado en Fitur, empezaremos a sentir en nuestras carnes, el concepto de "como saber cubrir sus necesidades y expectativas", no las nuestras. Aflorando la valoración real, de un destino turístico que perderemos.

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