Buscar
10:08h. Sábado, 23 de Septiembre de 2017

Lo impactante de Paloma Gómez Borrero no fue solo su gran humanidad sino su capacidad de transmitir información equilibrada  en un mundo militante y polémico.

Un gran “ombrelone” resguardó a mi familia, durante cinco veranos en la playa de Senigallia, protegiéndola del  sol adriático. Un hecho banal si no hubiera sido por la compañía de Alberto y Paloma Marquis. Unos estudios de finanzas en la universidad de Siena nos llevaron a Italia y Paloma Gómez Borrero, colega en TVE, tuvo la amabilidad de ponerme en contacto con la señora Moreschi que nos alquiló su casa a 50 metros de la playa. En Senigallia, la ciudad en la que nació el papa San Pio IX, Paloma y Alberto tenían una casa de verano. Una pequeña estatua romana del dios  Neptuno, que preside la entrada del Ayuntamiento, conserva una gran belleza a pesar de las heridas del tiempo y un maravilloso cuadro de Federico Barocci, de 1592, representando la sepultura de Cristo, adorna el altar central de la pequeña iglesia de La Croce, cercana a la “rocca”, fortaleza de escala humana que perteneció a la poderosa familia “della Rovere”.

En ese entorno de arte e historia , común a toda Italia, la conversación con Paloma Gómez Borrero surgía natural y divertida protegidos en la playa por un gran “ombrelone” y ayudados a veces por una fría copa de Prosecco. Las situaciones  experimentadas en su vida profesional se convertían en anécdotas llenas de color contadas con fluida naturalidad que escondía con sencillez un dominio profundo de los mecanismos secretos de la comunicación. Con una delicadeza característica de su sensibilidad y del respeto que siempre manifestó a sus colegas de profesión, me sugería a veces que determináramos juntos el tema o temas que propondría ese día para su crónica. Entrar conscientemente en ese juego sabiendo que su conocimiento de las entrañas de la política y la sociedad italiana era infinitamente superior al mío no dejaba de ser una forma de agradecer su delicadeza.

En estos días de despedida humanamente dolorida en los que se están diciendo cosas simpáticas o muy bellas de la vida de Paloma yo querría señalar algo que en la situación social en la que se desarrolla actualmente el periodismo es muy difícil de mantener con elegancia intelectual y que ella mantuvo con valentía y profesionalidad. En un mundo en el que algunos notables indocumentados y otros afectados por ideologías enfermizas se lanzan sobre  realidades  complejas para manipularlas a su conveniencia comunicando no lo que ven sino lo que ellos deciden que sea, Paloma Gómez Borrero mantuvo en su trabajo profesional más comprometido una difícil posición. Una actitud intelectual desde la que se aproximó  a las realidades de la Iglesia Universal con la firmeza y la delicadeza de quien se acerca a realidades que además de su dimensión estrictamente histórica poseen raíces que afectan a la entera humanidad. Con su trabajo profesional hizo más transparente y comprensible un mundo que con frecuencia experimenta demasiadas e interesadas distorsiones.