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La joya escondida del arte moderno religioso en Canarias

Miguel Angel González Suárez, Presidente FIJET España | 06 de diciembre de 2019

En la Sede del Obispado, en la fría pero acogedora y mágica ciudad de La Laguna, Patrimonio de la Humanidad, en una de sus calles insignes, San Agustín se encuentra uno de los tesoros mejor guardados de la iglesia.

Quien pueda acceder a la primera planta, ya que es una zona restringida al público en general y muy cerca del despacho de Monseñor Bernardo Álvarez; se encuentra una de las maravillas artísticas de esta diócesis.

Desafortunadamente a principios de 2006 unas feroces llamas fortuitas devoraron la antigua Casa de Salazar de estilo barroco que fue construida en 1664 …y... sobre los fieles muros que aguantaron las elevadas temperaturas se levanto el flamante nuevo edificio que intenta parecerse al engullido.

Como si pasase desapercibida y de puntillas… hay una recoleta capilla... que es la joya del arte moderno religioso en Canarias.

En tiempos pretéritos que Monseñor estuvo en la capital mundial de la iglesia católica, gracias a su carácter amable y cercano, como buen palmero que es, consiguió hacer muy buenas amistades y ello le ayudo a conocer entre otros, al jesuita Esloveno, Marko Ivan Rupnik que hoy es uno de los máximos representantes del arte moderno religioso en el mundo.

Muchos años después como arquitecto técnico que también es, el obispo de la diócesis nivariense no dudo en convencer al afamado artista para que plasmase su impronta en Canarias.

La obra es fruto del trabajo de un grupo multidisciplinar, internacional y ecuménico dirigido por este autor que ha dejado importantes muestras de su  estilo en el Vaticano, en la Catedral de Madrid, en el Santuario de Lourdes, Damasco, el Líbano etc.


Rupnik desde 1991 trabaja en el Pontificio Instituto Oriental de Roma, Centro Aletti, del cual es su director. Su obra está decididamente comprometida en una relación dialógica entre los frutos del arte occidental y del arte iconográfico oriental. No en vano se le ha llamado el “artista del color”.

Juan Pablo II fue un fiel promotor de este Centro de Estudios e Investigación, con el objetivo de crear oportunidades privilegiadas para reunirse e intercambiar información sobre el cristianismo en la Europa del Este. Que pretende generar un encuentro a través de la confrontación fraterna entre católicos y ortodoxos.

…El obispo lo tuvo claro… y persuadió a Rupnik de hacer algo grande con su arte en el archipiélago canario. A la vez involucro a Jesús Hernández Guzmán y su familia para que fuesen los mecenas.

La Capilla se diseño y se construyó en Roma con algunas sugerencias de canariedad de Monseñor Álvarez. Cuando estuvo terminada, los miles y miles de pequeños mosaicos fueron embalados en palés y enviados en barco a la isla de Tenerife. Rupnik eligió a un equipo de sus mejores artistas con la particularidad de que cada uno fuese de un país diferente. Los 11 virtuosos llegaron un miércoles a la isla anclada en el atlántico y trabajando sin descanso… terminaron esta obra maestra ese mismo domingo en la que celebraron misa.


La capilla tiene un mosaico central, el misterio de Pentecostés. En ella, según el autor “la Virgen aparece rodeada de los apóstoles sobre los que desciende el Espíritu en un majestuoso manto de rojo vivo. A la vez esta decorada con una mampara en la que Marko Rupnik ha plasmado los nombres de los santos y beatos canarios, como concreción histórica de la santidad en las islas.

El mosaico de estilo bizantino, esta hecho con cientos de miles de piedras, algunas volcánicas y losetas de variadas estructuras y colores que embellece la capilla y que enriquece el patrimonio religioso y cultural de este archipiélago. Destaca por su luminosidad, cargado de colores vivos, fuertes y brillantes que lo convierten en una de las puertas mágicas al cielo.

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